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AUTOBIOGRAFIA JESUS  



buena especialmente por las ilustraciones

 

 
 
Tags:  jesus 
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Published:  January 31, 2010
 
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Slide 4: EL EVANGELIO Concordado y comentado por un Ingeniero Técnico Autobiografía de Jesucristo “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán” Con estas palabras del Hijo de Dios, que son permanentes más allá del tiempo, se vuelve a actualizar el Evangelio, concordado y escrito en forma autobiográfica, es decir, relatado por el mismo Cristo. En la palabra y la vida de Jesucristo se contiene todo lo que Dios ha querido decir a cada mujer y a cada hombre. El mismo Jesús dirá de su palabra que es Espíritu y Vida, dirá que su palabra es la del Padre que le ha enviado. El Verbo ha bajado del cielo para dejar en este mundo la Palabra de su Padre Dios, como se deja una semilla que lleva vida en sí misma, en terreno propicio que genera un nuevo nacimiento, para vivir una nueva existencia, única y verdadera que ha de entenderse en clave de espíritu y eternidad, porque este es el último destino del hombre: la vida eterna. La Fe hay que suplicarla a quien la puede dar. Dios siempre la ha dado y la dará, con plenitud, a la mujer y al hombre que con inteligencia de adulto y corazón de niño, hambriento de Verdad, con buena voluntad, la requiere con toda su alma. El Hijo de Dios sale a nuestro encuentro cuando, a solas, en los íntimos aposentos de nuestro espíritu, nos hace conocer quien es Él y por qué ha venido a este mundo. A continuación, en esta Autobiografía, se descubre una infinita deuda de gratitud que compromete al bien nacido. Amor con amor se paga. Cuanto más se conoce más se ama, por esto precisamente, se justifica este libro, porque pretendo conseguir que el Amor sea conocido y muy amado. Página 2
Slide 5: Querida lectora o lector: Ya han pasado más de treinta y cinco años desde que inicié la concordancia evangélica que a continuación puede contemplar. Cronológicamente, se ordenaron los hechos que describen San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan para dar lugar a un solo relato que se presentó en estilo autobiográfico. Para el desarrollo de este trabajo me he valido de la: “Versión crítica sobre los textos hebreo y griego” de la Sagrada Biblia, traducida por D. Jose María Bover S.I. y D. Francisco Cantera Burgos Editada por LA EDITORIAL CATOLICA S.A. año 1.953. En el año 1.980 se publicó la 1ª edición con muy pocos ejemplares. Este libro dispone del “nihil obstat” certificado por el que fue Cardenal de Sevilla Exc. Sr. Bueno Monreal. Ahora, a treinta años vista, el Ingeniero que suscribe, vuelve a presentar este trabajo, sobre el Evangelio, como libro electrónico e impreso, al alcance, de quien lo quiera leer, pero añadiendo los comentarios, según mi leal saber y entender, producto de las reflexiones que a un hombre normal, ya metido en años, le sugieren las palabras y los hechos que se relatan. Son comentarios de un católico con profundo respeto al Magisterio de la Iglesia Católica. Son comentarios consecuentes con la práctica del ejercicio de la razón y el sentido común en el normal desarrollo de mi actividad como persona y profesional, la de un Ingeniero Técnico. Dejo constancia de que he empleado el mismo sentido deductivo para interpretar los hechos de mi vivir entre los hombres y los hechos que a continuación se describen. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. ¿Qué es la Verdad? ¿Quién es la Verdad? La Verdad, el Camino y la Vida es Jesucristo. Toda la Verdad está palmariamente manifiesta en las páginas de este Libro. Leerlo y entenderlo supone conocer lo que Dios quiere que se conozca. Al asumir esta Verdad se toma posesión de un "salvoconducto" con el que entras en la vida eterna. Que este Libro llegue a tus manos, amiga lectora o lector, no es consecuencia de una casualidad producto de un arbitrario azar. Es, sin duda, un acto de divina predilección consumado en tu tiempo, un singular privilegio con el que Dios Padre te pensó y te amó desde antes de la Creación del mundo. Rafael García Ramos (Ingeniero Técnico) 19 de Junio de 2.009 Año Sacerdotal MURCIA-ESPAÑA Página 3
Slide 6: INTRODUCCIÓN ¿Cuándo? “Cuando vino la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, hecho hijo de mujer” (Gál 4,4). Esta “plenitud de los tiempos” coincide, aproximadamente, con los finales del año 749 de la fundación de Roma. ¿Dónde? En el extremo occidental de Asia. En una tierra, limitada al Norte por la Fenicia y la Siria, al Este por la Arabia , al Sur por la Idumea y al Oeste por el Mediterráneo. Una tierra que se llama Palestina, cuya extensión, 25.124 Km2, es algo menor que la región de Murcia-España. ¿Por qué? “Porque así amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Unigénito, a fin de que todo el que crea en Él no perezca, sino que alcance la vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él”. (Jn 3,16-17) La palabra “Evangelio” define la historia de la vida, doctrina y milagros de Jesucristo, contenida en los cuatro relatos que llevan el nombre de los cuatro evangelistas y que componen los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento. Los cuatro evangelistas son: San Mateo San Marcos Sinópticos San Lucas San Juan Ordenando cronológicamente los relatos anteriores se da lugar a la “Concordancia Evangélica”, que viene a ser un único relato de unos hechos consumados en tiempo y lugar determinados. Relatar esta Concordancia en primera Persona, la convierte en Autobiografía, palabra con la que se define la vida de un hombre o una mujer contada por sí mismo. Si además el Protagonista de esta Autobiografía singulariza al lector, entonces nos encontramos con una interpelación personal de quien escribe al quien le lee, un requerimiento íntimo de Alguien que parece conocerte profundamente. Este trabajo, realizado por un Ingeniero Técnico, pretende dar a conocer a Jesucristo según las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia Católica, por tanto, como se puede apreciar en el fichero “ANTECEDENTES”, dispone del “n ihil obstat” certificado el 16 de Junio de 1.981 por el Excmo. Sr. D. José Bueno Monreal, Cardenal de Sevilla. El texto canónico se ha mantenido rigurosamente, solo se han añadido unas pocas palabras que lo convierten en redacción autobiográfica. Los subjetivos comentarios son consecuentes con mi leal saber y entender, fundamentados en la misma lógica y sentido común con el que un técnico razona en el ejercicio de su profesión. El Ingeniero que suscribe expone, al lector, con la máxima objetividad posible, lo que gradualmente, va interpretando según se avanza en la lectura de este bello Libro. Al principio, uno, percibe ser mero espectador de los hechos que describe el Protagonista, Jesucristo, pero a las pocas páginas leídas, te metes dentro del relato, te sientes comprometido y acabas “tocado”. Página 4
Slide 7: PRÓLOGO (Jn 1,1-18) En el principio Yo ya era, era la Palabra de mi Padre Dios, en el estaba, en el era Dios y en el existía en el principio. Todas las cosas fueron hechas por mí, y sin mí nada se hizo de cuanto ha sido hecho. En mí había vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz, en las tinieblas brilla, y las tinieblas no me acogieron. Apareció un hombre, enviado de parte de mi Padre: su nombre era Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la Luz, sino quien había de dar testimonio de mí que soy la Luz. Existía Yo, Luz verdadera, la que ilumina a todo hombre viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por mí, y el mundo no me conoció. Vine a lo que era mío y los míos no me recibieron. Mas a cuantos me recibieron, a los que creen en mi nombre, les di potestad de ser hijos de Dios; los cuales no de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios nacieron. Y Yo, Palabra de mi Padre, me hice carne en el seno purísimo de una Virgen, María, la Madre mía y tuya, y habité entre los hombres; y éstos contemplaron mi gloria, gloria cual del Unigénito procedente del Padre: lleno de gracia y de verdad. 1 Juan da testimonio de mí y clama diciendo: Este era el que dije: “El que viene detrás de mí ha sido puesto delante de mí, porque era primero que yo”. Pues de mi plenitud vosotros todos recibís gracia sobre gracia. Porque la Ley por mano de Moisés fue transmitida, la gracia y la verdad por mano mía fueron hechas. A Dios nadie le ha visto jamás: Yo, el Unigénito Hijo, el que está en el regazo del Padre mirándole cara a cara, es quien os lo da a conocer. 1 Este versículo está acomodado y complementado con referencias a la Virgen María. Página 5
Slide 8: GENEALOGIA DE JESUCRISTO (Mt 1,1-17;Lc 3,23-38) 2 Soy hijo de David, hijo de Abraham. 3 Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró a Farés y a Zará de Tamar, Farés engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró a Booz de Rahab, Booz engendró a Jobed de Rut, Jobed engendró a Jesé, Jesé engendró a David el rey. David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abías, Abías engendró a Asá, Asá engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a La explicación de esta doble genealogía se puede encontrar, ampliamente razonada, en “Vida de Jesucristo” de D. José María Bover, S.I. En la Pg 118 se lee: “En la hipótesis de que el motivo determinante de la doble genealogía fue la adopción o la fusión de familias, que no es inverosímil, podría muy bien ser que la genealogía de San Lucas, sin dejar de ser la de José, fuese en realidad también la de María. Para ello es necesario suponer que Helí es una abreviatura de Eliacim, que Eliacim puede considerarse como equivalente a Joaquín (cf. Judit, 4,5; 4,7; 4,11; 15,9 según la Vulgata), que es fundada la tradición de que el padre de María se llamaba Joaquín. Admitido todo esto como probable, resultaría que San Lucas, al reproducir la genealogía legal de José, nos daría en realidad, quizá sin pretenderlo, la genealogía natural de María. Lo cual estaría en consonancia con el carácter profundamente Mariano de los dos primeros capítulos del tercer Evangelio. Si María fue, directa o indirectamente, la fuente histórica de estos capítulos, nada extraño sería que María diese la genealogía de José, que era su propia genealogía”. 3 2 Genealogía de San Mateo, que es descendente y comienza por Abrahán. Página 6
Slide 9: Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Joaquím, Joaquím engendró a Jeconías y sus hermanos al tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliacim, Eliacim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob, Jacob engendró a José el marido de mi Madre de la cual nací. Todas las generaciones, pues, desde Abraham hasta David son catorce, desde David hasta la deportación también son catorce y desde la deportación hasta mí igualmente catorce. Según se creía, soy hijo de José, que lo era de Helí, el de Matat, el de Leví, el de Melquí, el de Jannái, el de José, el de Matatías, el de Amós, el de Nahum, el de Eslí, el de Naggái, el de Maat, el de Matatías, el de Semeín, el de Josec, el de Jodá, el de Joanán, el de Resá, el de Zorobabel, el de Salatiel, el de Nerí, el de Melquí, el de Addí, el de Cosam, el de Elmadam, el de Er, el de Jesús, el de Eliezar, el de Jorim, el de Matat, el de Leví, el de Simeón, el de Judá, el de José, el de Jonam, el de Eliacim, el de Meleá, el de Mená, el de Matatá, el de Natán, el de David, el de Jesé, el de Jobed, el de Booz, el de Sala, el de Naasón, el de Aminadab, el de Admín, el de Arní, el de Esrón, el de Fares, el de Judá, el de Jacob, el de Isaac, el de Abraham, el de Tara, el de Nacor, el de Seruc, el de Ragán, el de Fálec, el de Eber, el de Sala, el de Cainam, el de Arfaxad, el de Sem, el de Noé, el de Lámec, el de Matusalá, el de Enoc, el de Járet, el de Maleleel, el de Cainán, el de Enós, el de Set, el de Adán, el de Dios. 4 4 Genealogía de San Lucas, ascendente, llega hasta Adán y hasta el mismo Dios Creador. Página 7
Slide 10: CAPÍTULO I-EVANGELIO DE MI INFANCIA 1.01 Anuncio del nacimiento de Juan Bautista. (Lc 1, 5-25) Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, llamada Isabel. Eran ambos justos a los ojos de mi Padre Dios, caminando sin falta en todos sus mandamientos y preceptos. No tenían hijos porque Isabel era estéril y ambos avanzados en edad. Ejerciendo Zacarías su ministerio sacerdotal, cúpole en suerte entrar en el Santuario del Templo para ofrecer el incienso. La muchedumbre del pueblo estaba fuera orando. Apareciósele un ángel puesto de pie a la derecha del altar del incienso. Se turbó Zacarías al verle y le sobrecogió el temor. Mas el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración; y tu mujer Isabel te dará un hijo, a quien pondrás por nombre Juan. El será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su Página 8
Slide 11: nacimiento; porque será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor que embriague; será lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor, su Dios. El mismo le precederá con el espíritu y poder de Elías, para retornar los corazones de los padres hacia los hijos y los rebeldes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”. Dijo Zacarías al ángel: “¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad”. 5 El ángel respondió diciendo: “Yo soy Gabriel que asisto en la presencia de Dios y he sido enviado para hablarte y darte esta buena nueva. Y he aquí que estarás mudo y sin poder hablar hasta el día en que esto se cumpla, por cuanto no diste fe a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo”. Estaba el pueblo esperando a Zacarías y se maravillaban de que tardase tanto tiempo. Y cuando salió no podía hablarles y entendieron que había tenido una visión en el Templo. Les hablaba por señas, pues como el ángel le dijo, quedó mudo. Cumplidos los días de su ministerio, Zacarías marchó a su casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y ella lo ocultó cinco meses, diciendo para sí: “Así lo ha hecho el Señor conmigo el día en que se ha dignado quitar mi vergüenza entre los hombres”. 6 5 No da crédito a las palabras del ángel. La mezquindad del hombre hace imprevisible la respuesta de un corazón humano a una visión celeste. Para una mujer israelita, no tener hijos era una vergüenza entre los suyos. Página 9 6
Slide 12: 1.02 Anuncio de Gabriel a mi Madre. (Lc 1, 26-38) Pasados seis meses, envió de nuevo mi Padre al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una doncella desposada con un varón llamado José, de la casa de David, cuyo nombre era María. Entró donde ella estaba y le dijo: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres”. María, mi Madre, al oír estas palabras, se turbó, y discurría en sí que podría ser este saludo. Y le dijo Gabriel: “No temas María, pues hallaste gracia a los ojos de Dios. He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, a quien darás por nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob eternamente y su reinado no tendrá fin”. Dijo mi Madre al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?” Y Gabriel le dijo: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cobijará con su sombra; por lo cual también lo que nacerá será llamado Santo, Hijo de Dios. Y he aquí que Isabel, tu parienta, también ella ha concebido en su vejez, y este es el sexto mes para ella la que llamaban estéril; porque nada es imposible para Dios”. 7 Y dijo mi Madre: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y retiróse Gabriel de delante de mi Madre. 7 Todo es posible para Dios. Los hombres pedimos como quien somos como somos, pero Dios da como Quien es como es. La Omnipotencia de Dios está al servicio de la Fe. Una sola alma puede demandar de Dios, en virtud de un supremo acto de Fe, la consumación de un hecho, imposible para el hombre por sí mismo, que puede influir en la historia de toda la humanidad, en su destino final. Página 10
Slide 13: 1.03 Visitación de mi Madre a su prima Isabel. (Lc 1, 39-80) Por aquellos días, mi Madre se puso en camino, se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel el saludo de mi Madre dio saltos de gozo el niño que en su seno llevaba y en ese instante quedó llena del Espíritu Santo y con fuerte voz exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Y de dónde a mí esta gracia, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? Porque así que sonó tu voz en mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú que has creído tendrán cumplimiento las cosas que te han sido dichas de parte del Señor”. Y dijo mi Madre: “¡Engrandece mi alma al Señor, y se regocija mi espíritu en Dios mi Salvador; porque puso sus ojos en la bajeza de su esclava. Pues he aquí que desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones; porque hizo en mi favor grandes cosas el Poderoso, y cuyo Nombre es Santo; y su misericordia por generaciones y generaciones, para con aquellos que le temen. Hizo ostentación de poder con su brazo: desbarató a los soberbios en los proyectos de su corazón; derrocó de su trono a los potentados, y Página 11
Slide 14: enalteció a los humildes; llenó de bienes a los hambrientos y despidió vacíos a los ricos. Tomó bajo su amparo a Israel, su siervo, para acordarse de su misericordia, como lo había anunciado a nuestros padres, a favor de Abraham y a su linaje para siempre!” Mi Madre permaneció con Isabel como tres meses y volvió a su casa. A Isabel se le cumplió el tiempo de su parto y dio a luz un hijo. Y al enterarse sus vecinos y parientes de que el Señor había usado con ella de gran misericordia, le daban el parabién. Al octavo día vinieron a circuncidar al niño y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías. Intervino Isabel su madre, diciendo: “No, sino que se llamará Juan”. Dijéronle: “Nadie hay en tu familia que se llame con ese nombre”. Entonces preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. El pidiendo una tablilla, escribió en éstos términos: “Juan es su nombre”. Todos quedaron maravillados. Y se abrió de improviso su boca, y se desató su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se espantaron todos los que vivían en su vecindad, y en toda la montaña de Judea se divulgaban todas estas cosas, y todos los que la oían las guardaron en su corazón diciendo: “¿Qué será, pues, este niño?” Y es que la mano de mi Padre estaba sobre este niño. Zacarías, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: “¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque visitó y rescató a su pueblo. Ha suscitado un poderoso Salvador para nosotros en la casa de David, su siervo, según le había anunciado desde antiguo por boca de sus santos profetas; salud que nos liberase de nuestros enemigos y de manos de todos los que nos odian; para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su alianza santa; para cumplir su juramento, que juró a Abraham nuestro padre; de darnos que, libres de temor, liberados de manos de nuestros enemigos, le sirviéramos en santidad y justicia en su presencia, todos nuestros días. Y tú, ¡Oh niño!, profeta del Altísimo serás llamado, por cuanto irás delante del Señor para aparejar sus caminos, para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación en la remisión de sus pecados, por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, por las cuales nos visitará un Sol Levante desde lo alto, para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino de la paz!” Juan crecía y se robustecía en el espíritu y vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. Página 12
Slide 15: 1.04 Zozobras en el corazón de mi padre, José. (Mt 1, 18-25) 8 En mi Madre, esposa de José, se evidenciaba su embarazo, por obra del Espíritu Santo, y el corazón de mi padre, que siempre permaneció virgen, sufría las zozobras del no saber que hacer ante este acontecimiento inesperado. En el seno de su bendita mujer el Hijo de Dios tomaba la carne de su Madre para hacerse hombre, un Hijo de su esposa en el que nada tuvo que ver. Mi padre, bien conocía a su María. Mi padre, oyó a Isabel que reconoció a su prima como la Madre de su Señor, ¿qué hacer? Decide iniciar en secreto el acta de repudio y en su caso apartarse de la mujer de la que no se consideraba digno. Estando él con éstos pensamientos, un ángel de mi Padre se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, pues lo que se engendró en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque el salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que por boca del profeta dijo mi Padre: “He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo y llamarán su nombre Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros”. Despertado José mi padre, del sueño, hizo como lo ordenó el ángel y tomó consigo a María, mi Madre, su mujer, la cual sin que él la conociese me dio a luz y púsome por nombre Jesús. 8 Apartado acomodado a la redacción autobiográfica, complementando algunas de las palabras de San Mateo. Página 13
Slide 16: 1.05 Nacimiento en Belén. Portal de Belén. (Lc 2, 1-7) Aconteció que por aquellos días salió un edicto de César Augusto para que se hiciese el censo de todo el Imperio. Este empadronamiento, el primero, se efectuó siendo Quirino gobernador de la Siria. Y se pusieron todos en viaje para inscribirse cada cual en su ciudad. Subió también mi padre José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a la Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él del linaje y familia de David, para inscribirse en el censo juntamente con María, su esposa y Madre mía, que estaba encinta. Y sucedió que estando ellos allí, se le cumplieron a mi Madre los días del parto y me dio a luz y envolviéndome en pañales, me recostó en un pesebre, pues no había para nosotros lugar en el mesón. Página 14
Slide 17: 1.06 Anuncio de los ángeles a los pastores. (Lc 2, 8-20) En aquella misma comarca de los alrededores de Belén se hallaban unos pastores que pernoctaban al raso de la noche y velaban por turno para guardar su ganado, y he aquí que un ángel de mi Padre se presentó ante ellos y su gloria los envolvió en sus fulgores quedando sobrecogidos de temor. Pero el ángel les dijo: “No temáis, pues he aquí que os traigo una buena nueva, que será de grande alegría para todo el pueblo: que os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis al Niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. Y al instante se juntó con el ángel una gran muchedumbre del ejército celestial que alabando a su Creador decían: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!” Así como los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “¡Ea!, vayamos a Belén, y veamos esto que el Señor nos ha manifestado”. Fueron a toda prisa, y me hallaron recostado en un pesebre junto a mis padres, María y José. Y al verme dieron a conocer la declaración que se les había hecho acerca de mí. Y todos los que los oyeron se maravillaban de las cosas que les habían dicho los pastores. Mi Madre guardaba todas estas palabras, meditándolas en su Corazón. Y se volvieron los pastores glorificando y alabando a mi Padre Dios por todas las cosas que oyeron y vieron, conforme les habían sido anunciadas. Página 15
Slide 18: 1.07 Circuncisión y purificación.(Lc 2, 21-38) Al cumplirse los ocho días me circuncidaron poniéndome el nombre de Jesús como ya había sido llamado por el ángel antes de que fuese concebido en el seno de mi Madre. Y subimos a Jerusalén para cumplir con la Ley de Moisés por la cual mi Madre se sometió a la purificación y Yo era presentado a mi Padre. Dicha Ley dice: “Todo primogénito varón será consagrado al Señor”. Mis padres ofrecieron como sacrificio un par de tórtolas. Y he aquí que había un hombre en Jerusalén por nombre Simeón, justo y temeroso de mi Padre Dios, que aguardaba la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él, habiéndole sido revelado que no vería la muerte antes de verme. Vino al Templo impulsado por el Espíritu Santo y cuando mis padres me introducían en el Templo, se acercó a nosotros y recibiéndome en sus brazos bendijo a mi Padre Dios diciendo: “Ahora dejas ir a tu siervo, Señor, según tu palabra, en paz; pues ya vieron mis ojos tu Salud, que preparaste a la faz de todos los pueblos: luz para iluminación de los gentiles y gloria de tu pueblo Israel”. Mis padres estaban maravillados de las cosas que se decían de mí. Simeón nos bendijo y dijo a mi Madre: “He aquí que este está puesto para caída y resurgimiento de muchos en Israel, y como una señal a quien se hace contradicción- y a ti misma te traspasará el alma una espada-, para que salgan a la luz los pensamientos del fondo de muchos corazones”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, habiendo vivido con su marido siete años desde que se casó, y quedando viuda, había llegado hasta los ochenta y cuatro años. No salía del Templo, sirviendo a mi Padre Dios en ayunos y oraciones noche y día. Acercándose en aquel momento, alababa también a mi Padre Dios, y hablaba de mí a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Página 16
Slide 19: 1.08 Epifanía y huida a Egipto. (Mt 2, 1-15) Por aquellos días llegaron a Jerusalén unos Magos venidos de las regiones orientales y decían: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle”. Al oír esto, el rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los jefes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, se informó de ellos sobre dónde había de nacer el Mesías. Y ellos le dijeron: “En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta: Y tú Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá; porque de ti saldrá un Jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”. Entonces Herodes, habiendo llamado secretamente a los Magos, se informó exactamente de ellos acerca del tiempo en que había aparecido la estrella; y enviándolos a Belén dijo: “Id y tomad exacta información acerca del Niño; y cuando le hubiereis hallado, dadme aviso, para que yo también vaya y le adore”. Después de oír al rey, se pusieron en camino y de repente la estrella que vieron en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando hasta donde Yo me encontraba se paró encima. Al ver la estrella, sintieron grandísimo gozo. Y entrando en la casa, me vieron con María, mi Madre; y postrándose en tierra me adoraron; y abriendo sus tesoros me ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. Página 17
Slide 20: Avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se tornaron a su tierra por otro camino. Así que los Magos hubieron partido, he aquí que un ángel se apareció en sueños a mi padre, José, diciéndole: “Levántate, José, toma contigo al Niño y a su Madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo”. Él, levantándose de noche, nos tomó a mi Madre y a mí y se refugió en Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que había dicho mi Padre por boca del profeta: “De Egipto llamé a mi Hijo”. Página 18
Slide 21: 1.09 Matanza de inocentes. (Mt 2, 16-18) Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció en extremo, y mandó matar a todos los niños que habían en Belén y en todos sus contornos de dos años para abajo, según el tiempo exacto que había averiguado de los Magos. Entonces se cumplió lo dicho por boca del profeta Jeremías: “Una voz se oyó en Ramá, llanto y gran lamentación; era Raquel que lloraba sus hijos, y no quería ser consolada, pues ya no existen”. Página 19
Slide 22: 1.10 Vuelta a Nazaret. Pérdida en Jerusalén. Vida en Nazaret (Mt 2, 19-23; Lc 2, 40-52) Muerto Herodes, he aquí que un ángel se apareció en sueños a mi padre, José, en Egipto y le dijo: “Levántate y toma al Niño y a su Madre, y marcha a tierra de Israel; pues han muerto los que buscaban la vida del Niño”. Mi padre, José, levantándose, nos tomó a mi Madre y a mí y partimos hacia la tierra de Israel. Mas habiendo oído que reinaba Arquelao en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá y avisado en sueños, nos retiramos a la región de Galilea y allí nos establecimos en una ciudad llamada Nazaret para que se cumpliese lo dicho por los profetas, que Yo sería llamado Nazareno. Mi padre, José, ejercía de carpintero y con el esfuerzo de su trabajo mantuvo a su familia con la ayuda de mi Madre que se ocupaba de las labores de la casa, una familia como muchas de Nazaret. 9 Mis padres cada año iban a Jerusalén por la fiesta de la Pascua y cuando cumplí doce años subimos a la fiesta según costumbre. Y acabados los días mis padres se volvieron con la comitiva sin advertir que Yo me había quedado en Jerusalén, pues creyeron que iría con la caravana y mis parientes. Y así caminaron una jornada. 9 Este párrafo está acomodado para resaltar el estilo autobiográfico. Página 20
Slide 23: Me buscaron entre los familiares y conocidos y al no encontrarme se volvieron a Jerusalén para buscarme. Y sucedió que después de tres días me hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas, doctores que quedaron pasmados de los conocimientos que descubrieron en un Niño de doce años. Mis padres al verme quedaron atónitos y mi Madre me dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, andábamos buscándote”. Yo les contesté: “¿Pues por qué me buscabais? ¿No sabíais que había Yo de estar en la casa de mi Padre?” Página 21
Slide 24: No comprendieron mis palabras y por fin, en su compañía, nos volvimos a Nazaret viviendo sometido a mis padres. Mi Madre guardaba todas estas cosas en su bendito Corazón. 10 Fui creciendo en sabiduría, en estatura y gracia delante de mi Padre Dios y de los hombres. 10 También se acomoda al relato autobiográfico Página 22
Slide 25: CAPÍTULO II-PERIDODO DE PREPARACIÓN 2.01 Juan Bautista en el Jordán. Bautismo.(Lc 3, 1-22; Mt 3, 1-17; Mc 1, 1-11) En el año decimoquinto del Imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilatos procurador de la Judea, y Herodes tetrarca de la Galilea, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de la Traconítide, y Lisanias tetrarca de la Abilina, al tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás, vino la palabra de mi Padre Dios sobre Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto de Judea. Y recorrió toda la comarca del Jordán predicando un bautismo de penitencia para remisión de los pecados, diciendo: “Arrepentíos, pues está cerca el Reino de los Cielos”. Como está escrito en el profeta Isaías: ”Voz de uno que clama en el desierto: aparejad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco se rellenará y todo monte y collado se rebajará; y lo tortuoso se hará recto, y lo áspero caminos llanos; y verá toda carne la Salud de Dios”. Y como profetizó Malaquías: Página 23
Slide 26: “Mira, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual aparejará tu camino”. Y salía a él toda la región de la Judea y los jerosolimitanos todos, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Y andaba Juan vestido de pelos de camello con una faja de cuero en torno de sus hombros; y su mantenimiento era langosta y miel silvestre. Y viendo a muchos de los fariseos y saduceos que venían a su bautismo, les decía: “Engendros de víboras, ¿quién os mostró el modo de huir de la ira inminente? Haced, pues, fruto digno de la penitencia. Y no se os ocurra decir dentro de vosotros: “Tenemos por padre a Abraham”. Porque os digo que poderoso es Dios para hacer surgir de éstas piedras hijos a Abraham. Y ya, además, el hacha está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol, pues, que no lleve fruto bueno será cortado y echado al fuego”. Preguntaban a Juan las turbas: “¿Qué haremos pues?” Y él les decía: “El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga provisiones, haga lo mismo”. Vinieron también unos publicanos a ser bautizados y le dijeron: “Maestro, ¿qué hemos de hacer?” Y él les decía: “No exijáis nada sobre la tasa que os ha sido fijada”. Le preguntaron también algunos agentes armados: “¿Qué hemos de hacer también nosotros?” Y él les dijo: “A nadie hagáis extorsión, ni denunciéis injustamente, y contentaos con vuestro sueldo”. El pueblo en expectación discurría en su corazón acerca de Juan, si por ventura no sería el Mesías, pero Juan respondió a todos: “Yo os bautizo en agua para penitencia: mas el que viene tras de mí es más fuerte que yo, ante quien no soy digno de desatar agachado la correa de su calzado. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene su bieldo para limpiar su era y allegar el trigo en su granero; mas la paja la quemará con fuego inextinguible”. Y así, con estas y con otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena Nueva. Y aconteció, al tiempo que todo el pueblo era bautizado, que vine desde Nazaret de Galilea al Jordán y me presenté a Juan para ser bautizado por él. Mas Juan me atajó diciendo: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?” Mas Yo le dije: “Déjame hacer ahora, pues así nos cumple realizar plenamente toda justicia”. Juan me bautizó, y al salir del agua, estando en oración, rasgáronse los cielos y el Espíritu Santo en forma de paloma descendió sobre mí y se oyó la voz de mi Padre que dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien me agradé”. Página 24
Slide 27: 2.02 En el desierto. Tentaciones. (Mt 4, 1-11; Mc 1, 12-13; Lc 4,1-13) Lleno del Espíritu Santo, volví del Jordán para ser conducido, por el mismo Espíritu, hacia el desierto y ser tentado por el diablo. Estuve en el desierto, entre las fieras, cuarenta días y cuarenta noches, y fui tentado por Satanás. No comí nada durante aquellos días, y acabados sentí hambre y fue entonces cuando se llegó a mi presencia el Tentador diciendo: “Si eres Hijo de Dios, di que éstas piedras se conviertan en panes”. Le respondí: “Escrito está: “No de sólo pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Entonces, tomándome el Diablo me llevó a la Santa Ciudad, me puso sobre el alero del Templo y dijo: “Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está que a sus ángeles ordenará acerca de Ti, y en las manos te tomarán no sea que tropieces con tu pie en alguna piedra”. Yo le dije: “También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”. De nuevo, Satanás, tomándome, me llevó a un monte sobremanera elevado y mostrándome todos los reinos del mundo y la gloria de ellos me dijo: “Te daré toda esa potencia y la gloria de ellos, puesto que a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy; si, pues, Tú postrándote delante de mí me adorares, será Tuya toda”. Le respondí: Página 25
Slide 28: “¡Vete de aquí, Satanás; porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y a el sólo darás culto!” Y habiendo dado fin a toda tentación el Diablo se retiró de mí hasta otro tiempo oportuno. 11 Y he aquí que vinieron los ángeles y me servían. 11 Cristo será de nuevo tentado. Satanás no descansará nunca, vive en eterna ansiedad. Página 26
Slide 29: 2.03 Testimonio de Juan Bautista. (Jn 1, 19-34) Los judíos enviaron, desde Jerusalén, algunos sacerdotes y levitas que fueron al encuentro de Juan y le preguntaron: “Tú, ¿quién eres?” Y Juan confesó la verdad y no la negó diciendo: “Yo no soy el Mesías”. Y volvieron a preguntarle: “¿Quién pues? ¿Eres Elías tú?” Y dijo: “No lo soy”. Y de nuevo: “Eres tú el Profeta”. Y respondió: “No”. Dijéronle, pues: “¿Quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti?” Juan contestó: “Yo soy voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, según dijo el Profeta Isaías”. Y los enviados, que eran fariseos, por último, le preguntaron: “¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?” Juan les respondió diciendo: “Yo bautizo en agua; en medio de vosotros está quien vosotros no conocéis, el que viene detrás de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de su calzado”. Estas cosas pasaron en Betania, a la otra parte del Jordán, donde Juan estaba bautizando. Al día siguiente, al verme venir hacia él, Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es Aquel de quien yo dije: detrás de mí viene un Hombre que ha sido puesto delante de mí porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que el sea mostrado a Israel, para esto vine yo bautizando en agua. He visto el Espíritu que descendía del cielo como paloma y se posó sobre El. Y yo no le conocía, mas el que me había enviado a bautizar en agua, el me dijo: “Aquel sobre el que vieres descender el Espíritu y posarse sobre El, este es el que bautiza en el Espíritu Santo”. Y yo le he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”. Página 27
Slide 30: 2.04 Primeros discípulos. (Jn 1, 35-51) Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y fijando sus ojos en mí dijo: “He aquí el Cordero de Dios”. Como oyeran estas palabras, los dos discípulos vinieron en pos de mí, y viendo que me seguían les dije: “¿Qué buscáis?” Ellos contestaron: “Rabí, Maestro, ¿dónde moras?” Y les dije: “Venid y lo veréis”. Vinieron, pues, vieron donde moraba y se quedaron conmigo aquel día. Sería como la hora décima. Andrés, el hermano de Pedro, y Juan se llaman los discípulos que oyendo las palabras de Juan Bautista me siguieron. Página 28
Slide 31: Andrés fue en busca de su hermano Simón y le dijo: “¡Hemos hallado al Mesías, al Cristo!” Andrés y Simón vinieron a mí y poniendo mis ojos sobre Pedro le dije: “Tú eres Simón, el hijo de Juan, tú te llamarás Cefás” (que significa “Pedro” o “Piedra”). Al día siguiente determiné salir para Galilea acompañado de mis discípulos. En el camino hallé a Felipe y le dije: “Sígueme”. Era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe, a su vez, encontró a Natanael, y le dijo: “Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y los Profetas igualmente, le hemos hallado: Jesús, hijo de José, el de Nazaret”. Y le dijo Natanael: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Dícele Felipe: “Ven y lo verás”. Felipe y Natanael vinieron hacia mí y al acercarse dije: “Ahí tenéis verdaderamente un israelita en quien no hay engaño”. Natanael respondió: “¿De dónde me conoces?” Yo le dije: “Antes de que Felipe te llamase, cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”. Respondió Natanael: “¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel!” Mas Yo le dije: “¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera crees? Mayores cosas que estas verás. En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles del cielo que suben y bajan sobre el Hijo del hombre”. Página 29
Slide 32: 2.05 Bodas de Caná.(Jn 2, 1-12) Pasados tres días, llegando a Caná de Galilea, se celebraban unas bodas y allí estaba mi Madre. 12 Fuimos invitados a la boda mis discípulos y Yo. Como faltase vino, mi Madre se llegó a mí diciéndome: “No tienen vino”. Y Yo le dije: “Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora”. 13 Dijo mi Madre a los que servían: Posiblemente, los novios eran parientes de la Virgen María, de Jesús. "Mujer" es el nombre empleado en aquella sociedad judía para expresar el respeto y la deferencia hacia la mujer. Ahora diríamos: "Señora". Estas son las palabras que oímos ahora, pero lo que no vemos es el gesto, la sonrisa y la ternura en la mirada del Hijo a la Madre que entendió que su Jesús ya había aceptado lo que sin palabras le suplicaba. Para rendir el Corazón de Cristo solo hay que mirarlo para oir de sus divinos labios: "¿Qué te pasa...?” "¿Qué quieres…?" 13 12 Página 30
Slide 33: “Todo cuanto el os diga, hacedlo”. 14 Había allí seis hidrias de piedra, destinadas a la purificación de los judíos, cada una de las cuales podía contener de ochenta a cien litros. Les dije: “Llenad de agua las hidrias”. Las llenaron hasta arriba y les dije: “Sacad ahora y llevadlo al maestresala”. Y lo llevaron. Mas cuando gustó el maestresala el agua hecha vino, no sabiendo de dónde era, aunque si lo sabían los que servían, que habían sacado el agua, llama al esposo y le dice: “Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están ya bebidos, pone el peor; tú, sin embargo, has reservado el vino bueno hasta ahora”. Este fue el primer milagro que hice, mi gloria se manifestó y los discípulos creyeron en mí. Después de esto, bajé a Cafarnaúm junto con mi Madre, mis hermanos y discípulos, y allí permanecimos no muchos días. Para la Virgen María este no sería el primer milagro que contemplara de su Hijo. Sabe con Fe segura lo que va a ocurrir y consciente de que lo que sugiere a su Hijo en público, adelantará la hora de la divina manifestación del Mesías. Página 31 14
Slide 34: CAPÍTULO III-AÑO 1º DE PREDICACIÓN PÚBLICA 3.01 Expulsión del Templo de compradores y vendedores. (Jn 2, 13-25) Estaba cerca la Pascua de los judíos y subí a Jerusalén. Hallé en el Templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas sentados. Hice un azote de cordeles y los eché a todos del Templo y con ellos las ovejas y los bueyes, desparramando las monedas de los cambistas y volcando sus mesas les decía: “¡Quitad eso de ahí, no hagáis la Casa de mi Padre casa de tráfico!” Y mis discípulos recordaron lo que está escrito: “El celo por tu Casa me devoró”. Los judíos, que vieron tales cosas, me preguntaron: “¿Qué señal nos muestras que acredite tu modo de obrar?” Les respondí: “¡Destruid este Santuario, y en tres días lo levantaré!” Dijeron, pues, los judíos: “En cuarenta y seis años se ha edificado este Santuario, ¿y Tú en tres días lo levantarás?” No comprendieron que hablaba del Santuario de mi Cuerpo. Cuando, pues, resucité de entre los muertos, recordaron mis discípulos que había dicho esto, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que les hablé. Mientras estuve en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en mí porque veían los milagros que hacía. Pero Yo no me fiaba de ellos, porque bien conocía el corazón de todos y cada uno de los hombres sin necesidad de testimonio alguno. 15 15 Amiga lectora, amigo lector, también el tuyo es conocido. Te conoce bien quien bien te quiere. Página 32
Slide 35: 3.02 Entrevista con Nicodemo. (Jn 3, 1-21) Había un hombre de la secta de los fariseos, llamado Nicodemo, magistrado de los judíos. De noche vino a verme y dijo: 16 “Rabí, sabemos que vienes de parte de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer esas señales que Tú haces, si Dios no está con El”. Le respondí: “En verdad, en verdad te digo: si uno no fuere engendrado de nuevo no puede ver el Reino de Dios”. Díjome Nicodemo: “¿Cómo puede un hombre nacer si ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?” Le contesté: “En verdad, en verdad te digo, quien no naciere de agua y Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, carne es, y lo que nace del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te haya dicho: “Es necesario que nazcáis de nuevo”. El aire sopla donde quiere, y oyes su voz, y no sabes de dónde viene ni adónde va: así es todo el que ha nacido del Espíritu”. Y dijo Nicodemo: 16 Este pasaje convendría leerlo varias veces porque en él se condensa toda la esencia del cristianismo. Estas palabras llevan en sí engendrada la verdadera vida, la que es y no se ve, la única vida. Página 33
Slide 36: “¿Cómo puede ser eso?” Y de nuevo le contesté: “¿Tú eres maestro de Israel, y esto no sabes? En verdad, en verdad te digo que lo que sabemos, esto hablamos; y lo que hemos visto, esto testificamos; y nuestro testimonio no lo aceptáis. Si cuando os he dicho cosas terrenas no me creéis, ¿cómo me vais a creer si os dijere cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo, sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. Y como Moisés puso en alto la serpiente en el desierto, así es necesario que sea puesto en alto el Hijo del hombre, para que todo el que crea en el alcance la vida eterna. Porque así amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo Unigénito, a fin de que todo el que crea en el no perezca, sino que alcance la vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. Quien cree en El, no es condenado; quien no cree, ya está condenado, 17 porque no creyó en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios. Este es el juicio: que la Luz ha venido al mundo, y amaron los hombres más las tinieblas que la Luz, porque eran malas sus obras. Porque todo el que obra el mal, aborrece la Luz, y no viene a la Luz, para que no sean puestas en descubierto sus obras; mas el que obra la verdad, viene a la Luz, para que se manifiesten sus obras como hechas en Dios”. La condenación es un misterio insondable, consecuencia de la libertad del hombre que escoge su último destino con plena conciencia. El hombre sabe muy bien que vive en tinieblas y no desea salir de ellas, sabe que al otro lado está la eternidad y libremente la elige en infinita desesperanza. Página 34 17
Slide 37: 3.03 Ultimo testimonio de Juan. (Jn 3,22-36;Jn 4,1-3;Lc 3,19-20;Lc 4,14;Mc 1,14;Mt 4,12) Después de esto, mis discípulos y Yo nos fuimos a la región de Judea y allí morábamos y bautizábamos. Juan también seguía bautizando en Enón, cerca de Salím, porque había allí aguas abundantes; y acudía gente y eran bautizados ya que Juan todavía no había sido echado en la cárcel. Se originó, pues, una contienda de parte de los discípulos de Juan con un judío acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron: “Rabí, aquel que estaba contigo a la otra parte del Jordán, a favor de quien tú diste testimonio, mira, el bautiza y todos acuden a El”. Juan respondiendo, dijo: “No puede un hombre recibir nada si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos que dije: “No soy yo el Mesías”, sino: “He sido enviado delante de El”. Quien tiene la esposa este es el esposo, mas el amigo del esposo, el que asiste y oye su voz, se goza en gran manera por la voz del esposo. Así, pues, este gozo mío ha sido cumplido. El conviene que crezca, yo que disminuya. El que viene de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. El que viene del cielo está por encima de todos. Lo que ha visto y oído, esto testifica, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio pone un sello a la veracidad de Dios. Porque Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios; porque no con medida da el Espíritu. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en sus manos. Quien cree en el Hijo posee vida eterna, mas el que niega su fe al Hijo no gozará la vida, antes la ira de Dios pesa sobre él”. Este fue el último testimonio de Juan sobre mí, porque poco después reprendía a Herodes el tetrarca por motivos de Herodías, la mujer de su hermano y Herodes añadía a sus múltiples maldades la de encerrar a Juan en la prisión. Encierro que tendría su origen en la trama farisaica contra Juan. Así, pues, enterado de que a oídos de los fariseos llegaban las noticias tales como: “Jesús hace más discípulos que Juan, y bautiza”, decidí abandonar la Judea e impulsado por la fuerza del Espíritu volví a Galilea. Página 35
Slide 38: 3.04 La Samaritana. (Jn 4,4-42) En este viaje debíamos pasar por Samaria. Llegamos, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la posesión que dio Jacob a su hijo José. Estaba allí la fuente de Jacob. Fatigado del camino me senté, sin más, junto a la fuente, sería como la hora sexta. Llega una mujer de Samaria a sacar agua y le digo: “Dame de beber”. Mis discípulos se habían ido a la ciudad a comprar provisiones. Díceme, pues, la mujer samaritana: “¿Cómo Tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy mujer samaritana?” En efecto, los judíos no tienen trato con los samaritanos. Le dije: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “Dame de beber”, tú le hubieras pedido, y el te hubiera dado agua viva”. Díjome la mujer: “Señor, no tienes pozal y el pozo está hondo; ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y él mismo bebió con sus hijos y sus ganados?” Le respondí diciendo: “Todo el que bebiere de ese agua tendrá sed otra vez; mas quien bebiere del agua que Yo le diere, no tendrá sed jamás, sino que el agua que Yo le daré se hará en él fuente de agua bullidora para vida eterna”. Díjome la mujer: “Señor, dame esa agua, para que me quite la sed y no tenga que venir aquí a sacarla”. Página 36
Slide 39: Le dije: “Ve, llama a tu marido y ven acá”. Y me respondió: “No tengo marido”. Le dije: “Bien dijiste: “No tengo marido”; porque cinco maridos tuviste, y ahora el que tienes no es marido tuyo; en eso has dicho verdad”. 18 La mujer dijo: “Señor, veo que Tú eres Profeta. Nuestros padres adoraron a Dios en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar donde hay que adorarle”. Le contesté: “Créeme, mujer, que viene la hora en que ni a ese monte ni a Jerusalén estará vinculada la adoración al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salud viene de los judíos. Pero llega la hora, y es ésta, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el Padre tales quiere que sean los que le adoren. Espíritu es Dios; y los que le adoran, en espíritu y en verdad le deben adorar”. 19 Y finalmente, la mujer me dijo: “Sé que ha de venir el Mesías, el que se llama Cristo; cuando el venga, nos manifestará todas las cosas”. Y por último, le dije: Dios no da ninguna alma por perdida. Dios es Espíritu del que se nace de nuevo. Así lo dice Cristo a Nicodemo. El Espíritu no se ve pero se puede percibir como se percibe el viento que se siente y no se ve. No puedo negar su existencia porque no lo contemplen mis ojos y no lo palpen mis manos, como no puedo negar la brisa que me susurra al oído al mover las hojas de los árboles 19 18 Página 37
Slide 40: “Soy Yo, el mismo que habla contigo”. 20 En esto vinieron mis discípulos, y se maravillaron de que hablara con una mujer; nadie empero, me dijo: “¿Qué preguntas?” o “¿Qué hablas con ella?”. Dejó, pues, su cántaro la mujer y se marchó presurosa a la ciudad diciendo a los hombres: “¡Venid a ver a un hombre que me dijo todas las cosas que hice! ¿Acaso es este el Mesías?” Salieron de la ciudad y venían a mí. Entre tanto mis discípulos me rogaban: “Rabí, come”. Mas Yo les dije: “Yo tengo para comer un manjar que vosotros no sabéis”. Decíanse, pues, mis discípulos unos a otros: “¿Acaso alguien le trajo de comer?” Pero Yo les dije: “Mi manjar es hacer la Voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra. ¿No decís vosotros: “Cuatro meses aún, y llega la siega?” Mirad, os digo, alzad vuestros ojos y contemplad los campos, que ya están blancos para la siega. El segador cobra su jornal y recoge fruto para la vida eterna, para que el sembrador y el segador se gocen juntamente. Porque en esto resulta verdadero aquel proverbio: “Uno es el que siembra y otro el que siega”. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no habéis labrado; otros labraron y vosotros habéis entrado en su labor”. De aquella ciudad, muchos de los samaritanos creyeron en mí por la palabra de la mujer, que atestiguaba: “Me dijo todas las cosas que hice”. Así, pues, como llegaran a mí los samaritanos, me rogaban que me quedase con ellos, y accediendo me quedé allí dos días. Y muchos más creyeron por mi palabra, y decían a la mujer: “Ya no creemos por tu dicho, pues por nosotros mismos hemos oído y sabemos que este es verdaderamente el Salvador del mundo”. “Yo soy el Mesías”, el Hijo de Dios tanto tiempo esperado por el pueblo de Israel, un pueblo que lo sigue esperando hasta el final de los tiempos porque todavía no lo han reconocido. Página 38 20
Slide 41: 3.05 Comienzo la predicación en Galilea. (Jn 4,43-54;Mt 4,13-17;Mc 1,14-15;Lc 4,14-15) Pasados los dos días, salí de allí para Galilea porque un profeta no tiene estima en su propia patria. Y cuando llegamos a Galilea me hicieron buena acogida los galileos porque habían visto lo que hice en Jerusalén durante la fiesta. Llegué, pues, a Caná de Galilea, donde convertí el agua en vino. Había allí un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Este oyendo que Yo llegaba de Judea a Galilea, vino a mí y me rogaba que bajase y sanase a su hijo porque estaba para morir. Le dije: “Si no viereis señales y prodigios, no queréis creer”. El funcionario me pedía: “¡Señor, baja antes que muera mi hijo!” Y por fin le dije: “Anda, tu hijo vive”. 21 Creyó el hombre en mi palabra y se marchó. Y cuando él ya bajaba, le encontraron sus criados, que le manifestaron que su hijo vivía. Informose, pues, de ellos sobre la hora en que había sentido la mejoría. Dijéronle: “Ayer a las siete le dejó la calentura”. Conoció, pues, el padre que aquella fue la hora en que le dije: “Tu hijo vive”. Y creyó él y toda su familia. Este segundo milagro lo realicé a la vuelta de Judea a Galilea. Pasado un tiempo dejé Nazaret y me fui a habitar a Cafarnaúm la marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliese lo anunciado por el profeta Isaías cuando dice: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar allende el Jordán, Galilea de los gentiles: el pueblo sentado en tinieblas vio una gran luz, y a los sentados en región de muerte y sombra amanecióles una luz”. Desde entonces comencé a predicar el Evangelio de mi Padre Dios y les decía: “¡Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de los Cielos: arrepentíos y creed en el Evangelio!” Mi Nombre se reconoció en toda la comarca y les enseñaba en sus sinagogas y era glorificado por todos. Este milagro, como otros que veremos más adelante, lo hace Jesús sin ver a quien curaba, a distancia, en el acto, al dictado de su Voluntad. Página 39 21
Slide 42: 3.06 Vocación de mis primeros discípulos.(Mt 4, 18-22; Mc 1, 16-20; Lc 5, 1-11) Cierto día, caminando por la ribera del mar de Galilea vi a los hermanos Simón-Pedro y Andrés que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Más adelante vi a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en la nave con su padre recomponiendo sus redes. Comencé a hablar a la muchedumbre estando de pie junto al lago. Como se agolparan sobre mí, vi dos barcas juntas al lago, los pescadores que habían bajado de ellas estaban lavando las redes y subí a una de ellas, que precisamente era la de Simón-Pedro y le rogué que bogase un poco apartándose de la playa y así sentado en la barca de Simón enseñaba a la muchedumbre. Y cuando cesé de hablar, le dije a Simón: “Boga mar adentro, y soltad vuestras redes para la pesca”. Respondió Simón: “Maestro, con haber estado bregando toda la noche, nada cogimos; pero sobre tu palabra soltaré las redes”. Y como esto hicieron, prendieron gran cantidad de peces, y se rompían sus redes. Hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniendo le ayudasen. Y Página 40
Slide 43: vinieron y llenaron ambas barcas, tanto que se hundían. Viendo esto Simón-Pedro, postróse a mis pies diciendo: “¡Retírate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor!” 22 El espanto les invadió a todos con motivo de esta redada de peces, incluso a Santiago y a Juan, que formaban sociedad con Simón. Yo le dije a Simón: “No temas; desde hoy más serán hombres los que pescarás”. Dirigiéndome a los demás les dije: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Sacaron las barcas a tierra, lo abandonaron todo y me siguieron. Santiago y Juan, a los que también llamé, dejando a su propio padre Zebedeo en la nave con los jornaleros, se vinieron tras de mí. Jesús se gana el alma de Pedro, justamente en el ejercicio de su profesión. El milagro sorprende al pescador, le desnuda el alma, se descubre indigno de la amistad de este Hombre, se arrodilla ante su impresionante figura y le rinde el corazón con unas palabras que ya me gustaría a mí, querida lectora o lector, asumirlas con el mismo espíritu que las pronunció Pedro. 22 Página 41
Slide 44: 3.07 Predicación y milagros en la Galilea.( Mc 1, 21-39; Lc 4, 31-44; Mt 8, 14-17; Mt 4,23) Entramos en Cafarnaúm y llegado el sábado enseñaba en la sinagoga. Se asombraban de mi enseñanza, porque les hablaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. De pronto un hombre poseído de un espíritu inmundo se puso a gritar diciendo: “¡Ah! ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Viniste a perdernos? Te conozco quien eres, el Santo de Dios!” Le ordené resueltamente: “Enmudece y sal de él”. Y sacudiéndole violentamente y dando alaridos, salió de él el espíritu inmundo. Quedaron todos pasmados de suerte que se preguntaban unos a otros, diciendo: “¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué palabra es ésta?! Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y le obedecen y salen”. Se extendió rápidamente mi Nombre por toda la comarca de Galilea. Saliendo de la sinagoga vinimos a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. Página 42
Slide 45: La suegra de Simón yacía en cama con una gran fiebre y me rogaron por ella. Vine a ella, mandé resueltamente a la fiebre y ésta la dejó; ella, levantándose al instante, nos servía. Ya tarde cuando se puso el sol, todos cuantos tenían enfermos de diferentes dolencias los trajeron a mí. Y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta. Puse las manos sobre cada uno de ellos y los curé de las diversas enfermedades de que estaban aquejados, dándose así cumplimiento a lo anunciado por el profeta Isaías, cuando dice: “Él tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”. Me presentaron también muchos endemoniados y lancé los espíritus con mi palabra. Al salir estos espíritus, que eran demonios, gritando decían: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Yo les increpaba y no les permitía decir que sabían que Yo era el Mesías. Al amanecer, muy oscuro todavía, levantándome, salí y me fui a un lugar solitario para hacer oración. Vino en mi busca Simón y los demás y hallándome dijeron: “Todos andan buscándote”. Mas Yo les dije: “Vamos a otra parte, a las poblaciones inmediatas, para que también allí pueda Yo predicar; que para esto salí”. La muchedumbre me buscaba y al encontrarme querían retenerme, pero les dije: “También a otras ciudades tengo que anunciar el Evangelio del Reino de Dios, pues a esto fui enviado”. 23 Recorrí la Galilea enseñándoles en sus sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia y lanzando los demonios. 23 Amiga, amigo, este anuncio del Evangelio, hace ya 2.000 años, es el mismo anuncio que ahora estás leyendo. Página 43
Slide 46: 3.08 El leproso. (Mt 8, 1-4; Mc 1, 40-45; Lc 5, 12-16) Y en una cierta ciudad, se me presentó de improviso un hombre todo lleno de lepra y al verme, doblando las rodillas y cayendo sobre su rostro, me adoró y me rogaba diciendo: “Señor, si quieres me puedes limpiar”. 24 Sentí una profunda compasión y extendiendo mi mano le toqué diciendo: “Quiero, sé limpio”. Al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio y tomando con él un tono severo le despedí diciendo: “Mira, no digas nada a nadie, sino anda, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”. Mas él, en saliendo, comenzó a proclamar bien alto y divulgar el hecho, hasta el punto de que no pude entrar manifiestamente en ciudad alguna. La fama de mi Nombre se extendió cada vez más y concurrían grandes muchedumbres para oír mi palabra y ser curados de sus enfermedades. Yo me retiraba a sitios solitarios para orar. 24 Si tú y yo tuviéramos esta Fe haríamos de la vida oración y de la oración vida. Página 44
Slide 47: 3.09 El paralítico de Cafarnaúm. (Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-12; Lc 5, 17-26) Al cabo de días volvimos a Cafarnaúm y habiendo corrido la noticia de que estaba en casa, se aglomeraron muchos, hasta el punto de que ya no se cabía ni siquiera a la puerta. Yo les enseñaba mi palabra y delante de mí, sentados se hallaban unos fariseos y doctores de la Ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, incluso de Judea y de Jerusalén. De improviso, he aquí que unos hombres, llevando sobre una camilla un paralítico, buscaban manera de introducirle y ponerle delante de mí. Pero no hallando sitio a causa de la muchedumbre, subieron a la terraza y por entre las tejas lo descolgaron junto con su camilla hasta ponerle en medio delante de mí. Viendo la fe que tenían, dije al paralítico: Página 45
Slide 48: “Buen ánimo, hijo; perdonados te son tus pecados”. Comenzaron a cavilar los escribas y los fariseos, pensando en sus corazones y diciendo: “¿Quién es Este, que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?” Y al punto conociendo en mi Espíritu que así pensaban en su interior les dije: “¿Qué andáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más hacedero, decir al paralítico: “Perdonados son tus pecados”, o decir: “Levanta, toma a cuestas tu camilla, y anda?” Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad de perdonar pecados sobre la tierra….Yo te lo digo: levanta, toma a cuestas tu camilla y marcha a tu casa”. 25 Y al instante, habiéndose levantado a vista de ellos, tomando a cuestas su camilla se marchó a su casa glorificando a Dios. De todos se apoderó el estupor y glorificaban a Dios que había dado tan grande potestad a los hombres, y llenos de temor decían: “¡Hoy hemos visto cosas increíbles!” 25 El paralítico era un hombre con el alma manchada por un pasado que quizás le atormentara. “Buen ánimo, hijo…”, estas son las consoladoras palabras que oye de Jesús y en virtud de la fe de unos amigos y quizás también de su propia fe, se dispone a ser sanado en el alma y en el cuerpo. “¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?” Esta pregunta quedó contestada con la evidencia incuestionable de un milagro que maravilló a los presentes. ¿Qué otros argumentos necesitamos tú y yo para creer en el Hijo de Dios? Página 46
Slide 49: 3.10 La vocación de Mateo.(Mt 9, 9-17; Mc 2, 13-22; Lc 5, 27-39) Tras esto salimos otra vez a la ribera del mar; y toda la muchedumbre venía a mí y les enseñaba. Pasando vi a Leví el de Alfeo sentado en su despacho de aduanas y le dije: “Sígueme”. 26 Y abandonándolo todo, levantóse y me seguía. Leví hizo un gran convite en su casa y muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa conmigo y mis discípulos. Murmuraban los fariseos y sus escribas al verme comer con pecadores y decían a mis discípulos: Dios llama con el imperio de su Voluntad, y a quien llama, sea quien sea, lo predispone a obedecer, con soberana libertad, en el acto. Página 47 26
Slide 50: “¿Cómo es que coméis y bebéis con los pecadores y publicanos?” Habiéndoles oído, les dije: “No tienen necesidad de médico los sanos y robustos, sino los que se hallan mal. Andad y aprended qué quiere decir: “Misericordia quiero, que no sacrificio”. Que no he venido a llamar justos, sino pecadores a penitencia”. 27 Vinieron también los discípulos de Juan que estando con los fariseos ayunando me dijeron: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos frecuentemente y, en cambio, tus discípulos no ayunan?” Les dije: “¿Acaso pueden ayunar y afligirse los hijos de la sala nupcial en tanto que está con ellos el esposo? Cuanto tiempo tienen el esposo consigo, no pueden ayunar. Vendrán días cuando les sea arrebatado el esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño tieso sobre un vestido viejo, porque quita su entereza al vestido y se hace un desgarrón peor. Ni nadie echa sobre un vestido viejo un remiendo cortándolo de un vestido nuevo; de lo contrario, fuera de que se rasga el nuevo, tampoco con el viejo cuadra el remiendo tomado del nuevo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, romperá el vino nuevo los odres y se derramará y los odres se echarán a perder; si no que el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. Y nadie después de beber añejo le quiere nuevo; porque dice: “Bueno es el añejo”. Cristo no ha venido para los justos sino para los pecadores que quieran convertir su vida, volver a empezar. Entre nosotros….¿Quién es justo? Página 48 27
Slide 51: CAPÍTULO IV-AÑO 2º DE PREDICACIÓN PÚBLICA 4.01 El paralítico de la piscina.(Jn 5, 1-18) Corría el año 781-782 de Roma y se celebraba la fiesta de los judíos y subí a Jerusalén. Había en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque, por sobrenombre en hebreo Bethesda, que tenía cinco pórticos. En éstos yacía gran muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos, impedidos, que aguardaban la agitación del agua. Porque, de tiempo en tiempo, un ángel bajaba al estanque y removía el agua. El primero, pues, que después de la agitación del agua entrase en ella, quedaba sano de cualquier enfermedad que le aquejase. Estaba allí un hombre que llevaba treinta y ocho años en su enfermedad y como le viese tendido en el suelo y conociese que llevaba ya mucho tiempo le dije: Página 49
Slide 52: “¿Quieres ponerte sano?” Me contestó: “Señor, no tengo un hombre que, cuando se remueva el agua, me eche en el estanque, y en tiempo que yo llego, otro baja antes que yo”. Le dije: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Quedó sano al instante y tomando su camilla andaba. Era sábado aquel día y encontrándose con unos fariseos le dijeron: “Es sábado y no te es permitido llevar la camilla”. Él les respondió: “El que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. Le preguntaron: “¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda?” 28 No pudo contestarles porque tras curarle me retiré sin ser notado, gracias a la muchedumbre de gente que había en aquel sitio. Pero después lo hallé en el Templo y le dije: “Mira, has sido curado; no peques ya más, no sea que te suceda algo peor”. Se fue aquel hombre y manifestó a los fariseos que Yo le había sanado. Y esto fue causa de que me persiguieran, ¡porque tales cosas hacía en sábado! Encontrándome con ellos les dije: (Ir al apartado siguiente) Esta pregunta descubre el corazón de los fariseos de aquél tiempo. No es posible más mezquindad en el alma de un hombre que pregunta por quien le autorizó a llevar la camilla en lugar de por quien le sanó. La casuística de los judíos relevantes del pueblo de Israel es inmisericorde. ¿Quién puede entender un corazón tan duro? Página 50 28
Slide 53: 4.02 Manifestación apologética de mi Persona. (Jn 5, 19-47) 29 “Mi Padre sigue hasta el presente obrando, y Yo también obro”. Por esto, pues, más aún pretendían matarme, porque no solo violaba el sábado, sino porque les dije que Dios Padre, Padre mío era, haciéndome igual a El. Y continué diciéndoles: “En verdad, en verdad os digo, no puede el Hijo hacer nada de sí mismo si no lo viere hacer al Padre. Porque cuanto Aquel hace, esto igualmente hace también el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todo cuanto el hace, y le mostrará mayores obras que estas, para que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre resucita a los muertos y los vivifica, así también el Hijo a los que quiere vivifica. A la verdad, el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio lo ha entregado al Hijo, a fin de que todos honren al Hijo, lo mismo que honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que le envió. En verdad, en verdad os digo, el que escucha mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no incurre en sentencia de condenación, sino que ha pasado de la muerte a la vida. En verdad en verdad os digo, que llega la hora, y es ésta, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo tener vida en sí mismo; y le dio poder de ejercer juicio, por cuanto es el Hijo del hombre. No os maravilléis de esto, pues llega la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán los que hubieren obrado el bien para resurrección de vida; los que hubieren obrado el mal, para resurrección de condenación. No puedo Yo hacer por mí mismo nada; según lo que oigo doy sentencia, y mi sentencia es justa, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Si soy Yo quien da testimonio de mí, mi testimonio no es verídico; Otro es el que da testimonio de mí, y sé que es verídico el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis una delegación a Juan, y él dio testimonio a favor de la verdad; no que sea un hombre de quien Yo recibo testimonio, mas digo esto para que vosotros seáis salvos. El era la antorcha que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis por un instante regocijaros en su luz. El testimonio que Yo tengo, mayor es que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio llevar a cabo, estas mismas obras que hago, testifican acerca de mí que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me envió, el ha dado testimonio acerca de mí. Ni su voz habéis oído jamás ni visto su aspecto, y su palabra no la tenéis permanente en vosotros, porque a quien el envió, a este vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras, ya que creéis vosotros poseer en ellas la vida eterna; ahora, bien, ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y no queréis venir a mí para tener vida! Gloria de los hombres no la recibo; pero os conozco, y sé que no tenéis en vosotros el amor de Dios. Yo he venido en Nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a él recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, recibiendo como recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria del único Dios? No penséis que os voy a acusar delante de mi Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien vosotros tenéis puesta la confianza. Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, ya que de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?” Amiga lectora o lector, ¿Qué te voy a explicar que tú no hayas entendido? Es el mismo Hijo de Dios quien está interpelando a tu conciencia y razón. ¿Se entiende lo que está escrito para ti? 29 Página 51
Slide 54: 4.03 Segunda misión en Galilea. (Mt 12, 1-8; Mc 2, 23-28; Lc 6, 1-5) Terminó la Pascua y volví a Galilea y cierto día de sábado paseaba con mis discípulos por unos sembrados, y como tuvieran hambre comenzaron a arrancar espigas y frotándolas con las manos las comían. Los fariseos me dijeron: “Mira, ¿cómo hacen en sábado lo que no está permitido?” Así mismo decían a mis discípulos: “¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado?” Dirigiéndome a ellos les dije: “¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre y los que con él estaban, cómo entró en la Casa de Dios en tiempo de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, que no es lícito comer sino a los sacerdotes, y los dio además a los que con él estaban? ¿O no leísteis en la Ley que en día de sábado los sacerdotes en el Templo violan el sábado y son inculpables? Pues Yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Y si hubierais entendido qué quiere decir: “Misericordia quiero que no sacrificio”, no habríais condenado a esos hombres sin culpa. El sábado por el hombre fue instituido, y no el hombre por el sábado. Así que Señor es el Hijo del hombre también del sábado”. 30 “Misericordia quiero que no sacrificio”. Esta frase, de Os 6,6, solo se contempla dos veces, en el Evangelio de San Mateo. Dios bajó del cielo a reclamar a los hombres misericordia para con sus hermanos. Dios, antes que sacrificios, quiere amor operando en el ordinario vivir de cada día, sin espectáculo, calladamente, desde dentro. Página 52 30
Slide 55: 4.04 Sano a un hombre que tenía una mano paralizada. (Mt 12,9-14; Mc 3,1-6; Lc 6,6-11) Otro sábado entré en una sinagoga para enseñar. Había un hombre allí que su mano derecha estaba rígida. Observaban atentamente los escribas y fariseos si en sábado curaría a ese hombre, para hallar de qué acusarme e incluso me preguntaron: “¿Es lícito curar en sábado?” Yo conocía sus pensamientos y dirigiéndome al hombre que tenía rígida la mano le dije: “Levántate y ponte de pie en medio”. Levantóse el hombre y quedó de pie en medio y mirando a los fariseos les dije: “Os pregunto si es permitido en sábado hacer bien o hacer mal, salvar un alma o perderla”. Ellos callaban y les dije: “¿Qué hombre habrá entre vosotros que tenga una oveja, y si esta en día de sábado cayere en una hoya, por ventura no la cogerá y la levantará? Pues ¡qué diferencia no habrá entre un hombre y una oveja! Así que es permitido en día de sábado hacer bien”. En silencio les miré con indignación entristecido por el encallecimiento de su corazón, y dije al hombre: “Extiende tu mano”. Y la extendió y quedó restablecida, sana como la otra. Los escribas y fariseos se llenaron de insensatez y unos y otros deliberaban sobre qué iban a hacer conmigo. Página 53
Slide 56: 4.05 Junto al lago de Genesaret. Numerosas curaciones. (Mt 4, 24-25; Mt 12, 15-21; Mc 3, 7-12; Lc 6, 17-19) Enterado de sus pretensiones me retiré de allí en compañía de mis discípulos hacia el mar. Me seguía gran muchedumbre, gente de Galilea, de Judea, de Jerusalén, de Indumea, de allende el Jordán, de los contornos de Tiro y Sidón porque oían decir cuanto Yo hacía, extendiéndose mi Nombre por toda la Siria. Llegando a la orilla dije a mis discípulos que estuviese preparada una barca porque la gente me atropellaba para tocarme cuantos padecían enfermedad. A todos los que se hallaban mal, aquejados de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos…, a todos curé. Y los espíritus inmundos en viéndome caían a mis pies gritando: “¡¡Tú eres el Hijo de Dios!!” 31 Yo les mandaba severamente que no me diesen a conocer. Se cumplía lo anunciado por el profeta Isaías, cuando dice: “He aquí mi Siervo, a quien escogí, mi Amado, en quien se agradó mi alma; 32 pondré mi Espíritu sobre El, y proclamará justicia a las naciones. No porfiará ni dará voces, ni oirá alguno en la plaza su voz. La caña cascada no la quebrará, y la mecha humeante no la apagará, hasta que haga triunfar la justicia; y en su Nombre esperarán las naciones”. 31 Así vociferaban los que venidos de otro mundo, de un mundo infernal y tenebroso, se volvían a él con satánica rabia. Le conocían tanto como le odiaban, seres que todavía viven, que viven en eterna desesperación. ¡Si el hombre quisiera creer y entender! Jesús es el Amado en quien se agrada el "alma" de Dios, en quien se agrada el alma del hombre que le conoce. 32 Página 54
Slide 57: 4.06 Elección de los Doce Apóstoles. (Mt 5,1;Mt 10,1-4;Mc 3,13-19;Lc 6,12-16) Días después separándome de la muchedumbre, subí a la montaña para orar y trasnochaba en oración a mi Padre. Y cuando se hizo de día, llamé a los discípulos para que vinieran a solas conmigo. Escogí entre ellos a Doce a quienes di el nombre de Apóstoles y los destiné para que anduviesen conmigo y para enviarles a predicar. Les di potestad para lanzar espíritus inmundos y para curar toda enfermedad y dolencia. Los nombres de los Doce Apóstoles son éstos: Página 55
Slide 58: Primero Simón, a quien impuse el nombre de Pedro, y Andrés su hermano, Santiago el hijo de Zebedeo y Juan su hermano, a quienes impuse los nombres de “Boanerges”, que quiere decir “Hijos del trueno”; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el recaudador; Santiago el hijo de Alfeo, Judas Tadeo el hermano de Santiago, Simón apellidado Zelotes y Judas Iscariote, el que me traicionó. 33 ¿Por qué lo eligió si sabía que le iba a entregar? ¿Por qué eligió a quien cometería el mayor pecado del hombre? Porque la libertad es el supremo atributo del ser humano en virtud del cual somos semejantes al mismo Dios que nos creó para que, cumpliendo su Voluntad, le amemos con nuestro soberano y libre albedrío. Página 56 33
Slide 59: 4.07 El Sermón de la Montaña. (Mt 5, 1-48; Mt 6, 1-34; Mt 7, 1-29; Lc 6, 17-49) Bajé con ellos y me detuve en un paraje llano y allí una gran muchedumbre me esperaba para oírme y ser curados de sus enfermedades. Me senté y rodeado de mis discípulos les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que están afligidos, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por razón de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando os ultrajaren y persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros por mi causa; gozad y alborozaos, pues vuestra recompensa es grande en los cielos. Que así persiguieron a los profetas que os precedieron. Mas ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestra consolación! ¡Ay de vosotros los que estáis hartos ahora, porque tendréis duelo y lloraréis! ¡Ay de vosotros cuando os den parabién los hombres, porque así fue como sus padres hacían con los falsos profetas! Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se volviere sosa, ¿con qué se la salará? Para nada vale ya sino para ser tirada fuera y ser hollada de los hombres. Página 57
Slide 60: Vosotros sois la luz del mundo. No puede esconderse una ciudad puesta sobre la cima de un monte. Ni encienden una lámpara y la colocan debajo del celemín, sino encima del candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Que alumbre así vuestra luz delante de los hombres, de suerte que vean vuestras obras buenas y den gloria a vuestro Padre, que está en los cielos. No penséis que vine a destruir la Ley o los Profetas: no vine a destruir, sino a dar cumplimiento. Porque en verdad os digo: antes pasarán el cielo y la tierra que pase una sola letra o tilde de la Ley sin que todo se verifique. Por tanto, quien quebrantare uno de éstos mandamientos más pequeños y así enseñare a los hombres, será considerado el más pequeño en el Reino de los cielos; mas quien obrare y enseñare, éste será considerado grande en el Reino de los cielos. Porque os certifico que si vuestra justicia no sobrepuja a la de los escribas y fariseos, no esperéis entrar en el Reino de los cielos. Oísteis que se dijo a los antiguos: “No matarás; y quien matare, será sometido al juicio del tribunal”. Mas Yo os digo que todo el que se encolerizare con su hermano, será reo delante del tribunal; y quien dijere a su hermano “raca”, 34 será reo delante del Sanhedrín; y quien le dijere “insensato”, será reo de la gehena del fuego. Si, pues, estando tú presentando tu ofrenda junto al altar, te acordares allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y vete primero a reconciliar con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Sé condescendiente al concertarte con tu contrincante, presto, mientras vas con él en el camino, no sea caso que el contrincante te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te echen en la cárcel; en verdad te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Oísteis que se dijo: 34 Palabra hebrea que expresa profundo desprecio por el semejante. Página 58
Slide 61: “No cometerás adulterio”. Mas Yo os digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla, ya en su corazón cometió adulterio con ella. Que si tu ojo derecho te es ocasión de tropiezo, arráncalo y échalo lejos de ti, porque más te conviene que perezca uno solo de tus miembros, y que no sea echado todo tu cuerpo en la gehena. Y si tu mano derecha te sirve de tropiezo, córtala y échala lejos de ti, porque más te conviene que perezca uno solo de tus miembros, y que no se vaya todo tu cuerpo a la gehena. Se dijo también: “El que despidiere a su mujer, déle líbelo de repudio”. Mas Yo os digo que todo el que despidiere a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace cometer adulterio; y quien se case con una repudiada, comete adulterio. Asimismo oísteis que se dijo a los antiguos: “No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos”. Mas Yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, pues es trono de Dios; ni por la tierra, pues es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, pues es ciudad del “Gran Rey”; ni jures tampoco por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Sino sea vuestro lenguaje: “Sí” por sí, “No” por no; y lo que de esto pasa proviene del Malvado. Oísteis que se dijo: Página 59
Slide 62: “Ojo por ojo y diente por diente”. Mas Yo os digo que no hagáis frente al malvado; antes si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiere ponerte pleito y quitarte la túnica, entrégale también el manto; y si uno te forzare a caminar una milla, anda con él dos; y a quien te pidiere, da; y a quien quisiere tomarte dinero prestado, no le esquives. Y a quien tome lo tuyo no se lo reclames. Oísteis que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Mas Yo os digo a vosotros los que me escucháis: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os persiguen y calumnian y maltratan: para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos, porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos. Y como queréis que hagan con vosotros los hombres, también vosotros haced con ellos de igual manera. 35 Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? Esto habría que volverlo a leer. Necesitamos reflexionar, por lo menos querer querer entender a Jesucristo que tanto pide a quien tan poco puede dar. ¿Amar a los enemigos? ¿Bendecir a los que nos maldicen? Señor mío y Dios mío….. ¿cómo? 35 Página 60
Slide 63: ¿Acaso no hacen eso mismo también los publicanos y pecadores? Y si saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen eso mismo también los gentiles? Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ¿qué gracia hallareis? También los pecadores hacen eso mismo. Y si diereis prestado a aquellos de quienes esperáis cobrar, ¿qué gracia hallareis? También pecadores a pecadores dan prestado, con intención de recobrarlo al igual. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien y dad prestado, sin esperar retorno; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, pues Él es bueno con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, como vuestro Padre es Misericordioso. Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. Mirad no obréis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis derecho a la paga cerca de vuestro Padre, que está en los cielos. Por eso, cuando hicieres limosna, no mandes tocar la trompeta delante de ti, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para ser honrados de los hombres: en verdad os digo, firman el recibo de su paga. Mas cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto, y tu Padre, que mira a lo secreto, te dará la paga. Y cuando oréis, no seréis como los hipócritas, porque son amigos de hacer la oración puestos de plantón en las sinagogas y en los cantones de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo, firman el recibo de su paga. Mas tú cuando ores, entra en tu habitación y, echada la llave a tu puerta, haz la oración a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que mira a lo secreto, te dará la paga. Y al orar no charléis neciamente como los gentiles, pues se imaginan que con su mucha palabrería serán escuchados. No os hagáis, pues, semejantes a ellos, que bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis. Vosotros, pues, habéis de orar así: Página 61
Slide 64: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del Malvado. Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial: mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas tampoco vuestro Padre os perdonará las vuestras. Y cuando ayunéis, no os pongáis ceñudos como los hipócritas, pues desfiguran sus rostros para figurar ante los hombres como ayunadores. En verdad os digo, firman el recibo de su paga. Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu cara, para que no parezcas a los hombres como quien ayuna, sino a tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre que mira a lo escondido, te dará la paga. No atesoréis tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el orín los hacen desaparecer y donde los ladrones perforan las paredes y roban; atesoraos más bien tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los hacen desaparecer y donde los ladrones no perforan las paredes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. Página 62
Slide 65: La lámpara del cuerpo es el ojo. Si, pues, tu ojo estuviere bueno, todo tu cuerpo estará iluminado; mas si tu ojo estuviere malo, todo tu cuerpo estará entenebrecido. Si, pues, la luz que hay en ti es oscuridad, ¿la oscuridad cuánta será? Nadie puede ser esclavo de dos señores, porque bien aborrecerá al uno y tendrá amor al otro, o bien se adherirá al primero y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. 36 Por esto os digo: no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. 36 ¿Se entiende bien, amiga lectora, amigo lector? Página 63
Slide 66: ¿Por ventura la vida no vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Poned los ojos en las aves del cielo, que ni siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Acaso vosotros no valéis más que ellas? Y ¿quién de vosotros a fuerza de afanes puede añadir un solo codo a la duración de su vida? Y por el vestido, ¿a qué acongojaros? Considerad los lirios del campo cómo crecen: no se fatigan ni hilan; y Yo os aseguro que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Y si la hierba del campo, que hoy parece y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿por ventura no Página 64
Slide 67: mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os acongojéis, pues, diciendo: ¿qué comeremos?, o ¿qué beberemos?, o ¿con qué nos vestiremos? Pues tras todas esas cosas andan solícitos los gentiles. Que bien sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y esas cosas todas se os darán por añadidura. No os preocupéis, pues, por el día de mañana; que el día de mañana se preocupará de sí mismo: bástele a cada día su propia malicia. 37 No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados: pues con el juicio con que juzgáis seréis juzgados. Absolved, y seréis absueltos; dad y se os dará: medida buena, apretada, remecida, desbordante será la que os den en vuestro seno; porque la medida que empleareis con los demás, esa misma recíprocamente se empleará para con vosotros. ¿Por ventura puede un ciego guiar a un ciego? ¿No caerán acaso entrambos en la hoya? No hay discípulo sobre el maestro, mas una vez cumplidamente formado, cualquiera será como su maestro. ¿Y a qué miras la brizna que está en el ojo de tu hermano, y no adviertes la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la brizna que está en tu ojo”, no viendo tú mismo la viga que está en tu ojo? Farsante, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás claro para sacar la brizna que está en el ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pateen con sus pies y revolviendo contra vosotros os hagan trizas. Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá: porque todo el que pide, recibe: y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá. O ¿quién habrá entre vosotros a quien su hijo pidiere pan…? ¿por ventura le dará una piedra?; o también le pidiere un pescado, ¿por ventura le dará una serpiente? O si le pide un huevo, ¿por ventura le dará un escorpión? Si, pues, vosotros con ser malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará bienes a los que se lo pidieren …dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? 37 El cumplimiento del deber de cada día, el abandono en las manos del Padre que me ha creado, de un Padre Bueno que vela por mí, éste si que es camino de santidad, ejerciendo el ordinario vivir de nuestra vida en Paz. Página 65
Slide 68: Así, pues, todo cuanto quisiereis que hagan los hombres con vosotros hacedlo con ellos. 38 Porque ésta es la Ley y los Profetas. ¡Entrad por la puerta angosta! ¡Cuán ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición! ¡Y son muchos los que entran por ella! ¡Cuán angosta es la puerta y estrecha la senda que lleva a la vida! ¡Y son tan pocos los que dan con ella! Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas; mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconoceréis. ¿Por ventura se cosechan uvas de los espinos o higos de los abrojos? Es así que todo árbol bueno produce frutos buenos, mas todo árbol ruín produce frutos malos. No puede el árbol bueno producir frutos malos, ni el árbol ruín producir frutos buenos. Todo árbol que no produce fruto bueno es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el malo, del malo saca lo malo; porque de la plenitud rebosante del corazón habla la boca. 39 Esta es la llave que abre el Paraíso. Tengo que querer para todos lo que quiero para mí. Yo vendré a ser amado según la medida de mi amor por los demás. Necesito comunicarme, no puedo ejercer la vida y el amor en soledad. 39 A poco que escuches a tu prójimo conocerás con quien tratas. ¡Qué poco tiempo se necesita para conocer al hombre! Página 66 38
Slide 69: ¿A qué viene llamarme: “¡Señor, Señor!”, si no hacéis lo que Yo digo? No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos; mas el que hace la Voluntad de mi Padre, que está en los cielos, éste entrará en el Reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre lanzamos demonios, y en tu Nombre obramos muchos prodigios? Y entonces les declararé: “Nunca os conocí; apartaos de mí los que obráis la iniquidad”. Así, pues, todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone por obras, os voy a mostrar a quién es semejante. Es semejante a un hombre que edifica una casa el cual cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y bajó la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos y se echaron sobre aquella casa estrellándose en ella, y no pudieron conmoverla por estar tan bien edificada y cimentada sobre roca. Pero, todo el que escucha éstas mis palabras y no las pone por obra, se asemejará a un hombre necio que edificó su casa sobre arena o tierra sin fundamento: y bajó la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, 40 y rompieron contra aquella casa, y al instante se desplomó y fue grande el derrumbamiento de aquella casa. Terminados estos razonamientos, la muchedumbre se maravillaba de mi enseñanza, porque mis palabras eran dichas como quien tiene autoridad y no como sus escribas. 40 A todos y cada uno, en el transcurso de la vida, nos llegan tiempos de imprevisibles consecuencias. Llegan para los que creen y para los que no creen. El que cree se consolará con la Esperanza, el que no cree no hay Esperanza que le consuele. Con Fe, pase lo que pase, el último destino se consuma en la otra vida interminable. Sin Fe, no hay más destino que ésta vida, una vida contingente, que se acaba en breves años. Página 67
Slide 70: 4.08 El siervo del centurión. (Mt 8, 5-13; Lc 7, 1-10) Bajamos del monte y seguidos de un gran gentío entramos en Cafarnaúm. Había cierto centurión, cuyo siervo, enfermo, estaba para morir, el cual le era de mucha estima. Como hubiese oído hablar de mí, envió a algunos ancianos de los judíos, suplicándome que viniese a sacar de peligro a su siervo, diciendo: “Señor, mi muchacho yace en casa paralítico, presa de atroces torturas”. A su vez los ancianos me rogaban encarecidamente, diciendo: “Es digno de que le otorgues esto, pues ama nuestra raza, y la sinagoga él nos la edificó”. Les dije: Página 68
Slide 71: “Allá voy, y le curaré”. Acompañado de ellos y cuando estábamos cerca de la casa, el centurión envió unos amigos diciendo: “Señor, no te molestes, que no soy digno de que entres debajo de mi techo; por lo cual tampoco me consideré digno de ir a Ti; mas ordénalo con una sola palabra, y quede sano mi muchacho. Que también yo, simple subordinado a las órdenes de la autoridad, que tengo soldados a mi mando, digo a éste: “Ve” y va; y a otro; “Ven” y viene; y a mi esclavo: “Haz esto”, y lo hace”. 41 Al oír esto, quedé maravillado 42 y vuelto a la gente que me seguía, les dije: “Os aseguro que ni siquiera en Israel hallé fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente y se recostarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; en cambio, los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de allá fuera: allí será el llanto y el rechinar de los dientes”. Dirigiéndome a los enviados del centurión les dije: “Id y decidle: como creíste, hágase contigo”. Y el muchacho sanó en aquella hora. 41 42 ¿Qué te parece, amiga lectora o lector? Tú y yo, ¿tenemos esta Fe? Se sorprende Jesucristo en varias ocasiones. Esta es la primera que se nos muestra en el Evangelio de San Mateo y de San Lucas. Su sorpresa hace referencia a la Fe de un gentil, es decir, de la Fe de un hombre que no era judío. Página 69
Slide 72: 4.09 La viuda de Naím. (Lc 7, 11-17) Al día siguiente, acompañado de mis discípulos y de gran tropel de gente, marché a una ciudad llamada Naím. Llegando cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a enterrar a un difunto, hijo único de una madre viuda que venía acompañada de mucha gente de la ciudad. Viéndola sentí enternecérseme el Corazón, 43 y le dije: “No llores”. Llegándome al féretro, lo toqué, y los que lo llevaban se detuvieron y exclamé: “¡Muchacho, te lo digo, levántate!” El muchacho se incorporó y comenzó a hablar y se lo entregué a su madre. Les sobrecogió el temor a todos y me glorificaban, diciendo: “¡Un gran Profeta se ha levantado en medio de nosotros. Dios visitó a su pueblo!” Y se difundió esta voz acerca de mí por toda la Judea y por todos los países comarcanos. Cristo sintió una profunda pena y sin que nadie se lo pida obra un milagro portentoso, devuelve la vida a un cadáver. Él, que es Autor de la vida, la da y la quita a quien quiere, cuando quiere, donde quiere. ¿Quién puede ser este Hombre con poder sobre la muerte? Tú y yo, amiga y amigo, ¿quién creemos que puede ser? Página 70 43
Slide 73: 4.10 Mensaje de Juan. (Mt 11, 2-19; Lc 7, 18-35) Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de todas éstas mis obras. Y llamando a sí a dos de sus discípulos me los envió diciendo: “¿Eres Tú el que ha de venir o aguardamos a otro?” Presentáronse a mí los hombres diciendo: “Juan el Bautista nos ha enviado a ti diciendo: “¿Eres Tú el que ha de venir o aguardamos a otro?” En aquella hora curé a muchos de sus enfermedades y espíritus malignos y a muchos ciegos hice merced de ver. Y respondiendo les dije: “Id e informad a Juan de lo que visteis y oísteis: Los ciegos cobran vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, los pobres evangelizados…Y bienaventurado aquel que no se escandalizare de mí”. Una vez marchados los mensajeros de Juan, me dirigí a la muchedumbre diciéndoles: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña cimbrada por el viento? Pues, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido de ropas muelles? Mirad que los que andan con ropaje espléndido y entre regalos, en los regios alcázares están. Pues, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Si, os digo, y más que profeta. Este es de quien se ha escrito: “Mira que envío un mensajero delante de tu Faz, el cual aparejará tu camino delante de Ti”. En verdad os digo, no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; mas el menor en el Reino de los cielos, mayor es que él. Todo el pueblo que le oyó y los publicanos dieron a Dios la gloria de justo, siendo bautizados por el bautismo de Juan; los fariseos, en cambio, y los legistas frustraron el designio de Dios acerca de ellos, no haciéndose bautizar por él. Desde los días de Juan Bautista hasta el presente, el Reino de los cielos padece fuerza, y los hombres esforzados Página 71
Slide 74: arrebatan de él. Porque todos los Profetas y la Ley hasta Juan profetizaron. Y si queréis creerlo él es Elías el que había de venir. Quien tenga oídos oiga”. Me volví hacia unos fariseos que me escuchaban y les dije: “¿A quién, pues, asemejaré los hombres de esta generación? ¿Y a quién son semejantes? Semejantes son a los niños sentados en la plaza y que dan voces los unos a los otros, diciendo: “Os tocamos la flauta, y no danzasteis; entonamos lamentaciones y no llorasteis”. Porque ha venido Juan el Bautista sin comer pan ni beber vino y decís: “Demonio tiene”. Ha venido el Hijo del hombre comiendo y bebiendo, y decís: “Ahí tenéis un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores”…Quedó, pues, acreditada la Sabiduría por todos y propios hijos suyos”. Página 72
Slide 75: 4.11 Una mujer me unge los pies en casa de un fariseo. (Lc 7, 36-50) Uno de éstos fariseos me rogaba que comiese con él, y aceptando entré en su casa y me recosté a la mesa. Inesperadamente se presentó una mujer, que era conocida en la ciudad como pecadora; la cual enterándose de que comía en casa del fariseo, tomó consigo un botecillo de alabastro lleno de perfume, y puesta detrás junto a mis pies, llorando, comenzó con sus lágrimas a bañarme los pies, y con los cabellos de su cabeza los enjugaba, y los besaba fuertemente, y los ungió con perfume. 44 Viendo esto el fariseo que me había invitado, dijo para sí: 44 ¿Quién puede dar más? Para esta mujer ¿quién era Jesús? Página 73
Slide 76: “Este, si fuera profeta, conociera quién y qué tal es la mujer que le toca, cómo es una pecadora”. 45 Dirigiéndome a él le dije: “Simón, tengo una cosa que decirte”. “Maestro, di”. “Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. No teniendo ellos con qué pagarle, les perdonó a entrambos. ¿Quién, pues, de ellos le amará más?” “Entiendo que aquel a quien más perdonó”. “Rectamente juzgaste”. Me volví a la mujer y dije a Simón: “¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no me diste agua a los pies; mas ésta bañó mis pies con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos. No me diste ósculo; mas ésta, desde que entré, no cesó de besarme fuertemente mis pies. No ungiste con óleo mi cabeza; mas ésta ungió mis pies con perfume. Por lo cual te digo: le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho. Mas a quien poco se perdona, poco ama”. 46 Y dije a la mujer: “Quedan perdonados tus pecados”. Los que estaban a la mesa Conmigo comenzaron a decir entre sí: “¿Quién es Éste, que también perdona pecados?” Por último dije a la mujer: 47 “Tu fe te ha salvado; vete en paz”. ¿Quién puede dar menos? Para este hombre ¿quién era Jesús? El amor es directamente proporcional a la gratitud. Un alma bien nacida, con sentido de la correspondencia por el favor recibido, es un alma que tiende al amor, tan noble y bello como bella y noble sea ella misma o quiera que así sea. 47 Es muy posible que estemos ante María Magdalena, que seguramente venga a ser la María de Betania, la hermana de Lázaro. María Magdalena, conocida por tal nombre por su procedencia de Magdala. 46 45 Página 74
Slide 77: 4.12 El anuncio de la Buena Nueva. La blasfemia contra el Espíritu. (Lc 8, 1-3; Mc 3, 2030; Mt 12, 22-37) Después de esto fui recorriendo las ciudades y aldeas predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Me acompañaban los Doce y algunas mujeres que curé de espíritus malos y enfermedades: María la llamada Magdalena, de la cual salieron siete demonios, Juana la mujer de Cusa, procurador de Herodes, Susana y otras muchas, las cuales nos servían de sus haberes. Volví a Cafarnaúm y de nuevo concurrió la muchedumbre, de tal suerte que ni comer nuestro pan podíamos. Enterados de mi presencia en Cafarnaúm, mis parientes vinieron para apoderarse de mí, pues decían: “Está fuera de sí”. Me presentaron un endemoniado ciego y mudo, y le curé, de suerte que el mudo y ciego hablaba y veía. Y estaban asombradas las turbas diciendo: “¿No es tal vez este el hijo de David?” Página 75
Slide 78: Sin embargo, los fariseos y escribas, que habían bajado de Jerusalén, oyendo esto decían: “Este tiene a Belzebú, y no echa a los demonios sino en virtud de Belzebú, príncipe de los demonios”. Conociendo sus pensamientos, que decían: “tiene espíritu inmundo”, los llamé a mí y les dije en parábola: “¿Cómo puede Satanás echar a Satanás? Todo reino dividido contra sí mismo, no puede mantenerse en pie; será asolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no podrá sostenerse. Y si Satanás lanza a Satanás y se levanta contra sí mismo, está contra sí mismo dividido: ¿cómo, pues, se mantendrá en pie su reino? No puede sostenerse, sino que llegó su fin. Y si Yo lanzo los demonios en virtud de Belzebú, ¿en virtud de quién los lanzan vuestros hijos? Por eso ellos serán vuestros jueces. Y si en virtud del Espíritu de Dios Yo lanzo los demonios, señal es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. O ¿cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y arrebatarle su ajuar, si primero no atare al fuerte? Sólo entonces saqueará su casa. Quien no está Conmigo, contra mí está; 48 y quien no allega Conmigo, desparrama. Por esto os digo: todo otro pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y quien dijere palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará, mas quien la dijere contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el venidero sino que será reo de pecado eterno. 49 Una de dos: o haced bueno el árbol y bueno también su fruto, o haced malo el árbol y malo también su fruto, porque del fruto se conoce el árbol. ¡Engendros de víboras!, ¿cómo podéis hablar cosas buenas siendo vosotros malos? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre malo, del mal tesoro saca cosas malas. Os certifico que de toda palabra ociosa que hablaren los hombres darán razón en el día del juicio. Porque por tus palabras serás dado por justo y por tus palabras serás condenado!” ¿Se entiende, amiga lectora o lector? ¿Está claro? La conciencia del alma conoce al Espíritu y se peca contra Él por acción y por omisión. Hay quien tuerce, deliberadamente, por hacer daño, el sentido de la acción y la palabra. Sus días están numerados y contados y en breve tiempo consumidos. Después, en la otra vida, le espera la eternidad, y allí no hay tiempo, ni a quien hacer daño, sino a sí mismo. Se conoce el mal y se pacta con él para tratar de pervertir lo bueno o no defenderlo. 48 49 Página 76
Slide 79: 4.13 Mi Madre y mis hermanos. (Mt 12, 46-50; Mc 3, 31-35; Lc 8, 19-21) Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando vinieron mi Madre y mis parientes, que deseaban hablarme; y no pudiendo por razón de la mucha gente llegar hasta mí, se quedaron afuera, y me mandaron razón. Alrededor de mí se encontraba la gente sentada y díjome uno: “Mira que tu Madre y tus hermanos están afuera deseando verte”. Yo, le contesté a quien me hablaba: “¿Quién es mi Madre y quienes mis hermanos?” Y extendí la mano sobre mis discípulos, que alrededor mío estaban sentados, y echando en torno una mirada sobre ellos, dije: “Ahí tenéis a mi Madre y a mis hermanos. Pues el que hiciere la Voluntad de mi Padre que está en los cielos, el que escucha la palabra de Dios y la pone en obra, éste es mi hermano, mi hermana y mi Madre”. 50 “Quien escucha mi palabra y la guarda, quien cumple la Voluntad de mi Padre, es para Mí todo lo que más quiero”. Página 77 50
Slide 80: 4.14 Parábola del sembrador. (Mt 13, 1-23; Mc 4, 1-20; Lc 8, 4-15) Otro día, saliendo de casa, llegué a la orilla del mar y otra vez comencé a enseñar. Como concurriera muchísima gente, subí a una barca y sentado en ella, mar adentro, les hablaba mientras ellos estaban en la orilla. Comencé a enseñarles en parábolas, diciéndoles: “Escuchad. He aquí que salió el sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a la vera del camino y fue pisoteada, y los pájaros del cielo se la comieron. Otra parte cayó en los pedregales, donde no había mucha tierra, y al punto brotó por no tener profundidad el terreno; y en saliendo el sol se quemó, y por no tener raigambre ni humedad se secó. Y otra cayó en medio de espinas, y brotando juntamente con las espinas, la ahogaron y no dio fruto. Y otras partes cayeron en tierra buena y daban fruto que subía y crecía, y rendían una treinta, y una sesenta y una ciento. ¡Quien tenga oídos para oír, escuche!” Quedando a solas con mis discípulos, me preguntaban: “¿Por qué les hablas en parábolas? ¿Y qué significa ésta parábola?” Página 78
Slide 81: Les dije: “A vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los cielos, mas a ellos, los de fuera, no les ha sido dado, todo se les presenta en parábolas. Porque a quien tiene, se le dará, y andará sobrado; mas a quien no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por esto les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden. Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: “Con el oído escucharéis y no entenderéis; y mirando miraréis y no veréis. Porque se apelmazó el corazón de este pueblo, y con sus oídos oyeron torpemente, y entornaron sus ojos; no sea caso que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, ¡cuando Yo los sanaría!”. En cuanto a vosotros, ¡dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos porque oyen! Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron y oír lo que oís, y no lo oyeron. ¿No entendéis esta parábola? ¿Y cómo entenderéis todas las demás parábolas? Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: La semilla es la palabra de Dios. Quienquiera que oye la palabra del Reino y no la entiende, viene el diablo, Satanás, y roba lo sembrado en su corazón, no sea que, creyendo, se salve: éste es el sembrado a la vera del camino. El sembrado en los pedregales, éste es el que oye la palabra y luego la recibe con gozo; mas no tiene en sí mismo raigambre, sino que es efímero y crece por algún tiempo, pero después, en sobreviniendo tribulación o persecución por razón de la palabra, al punto se escandaliza y retira. El sembrado entre espinas, este es el que oye la palabra; y la preocupación por este mundo, y las solicitudes del siglo, las ansiedades, la seducción de las riquezas, y las codicias, acerca de las demás cosas, entrando, ahogan la palabra, y ésta se hace infructuosa. Mas el sembrado en la tierra buena, éste es el que con corazón bueno y excelente, oye la palabra y la recibe, la entiende y la retiene, el cual ciertamente fructifica y lleva fruto con su constancia y produce, cuál ciento, cuál sesenta, cuál treinta por uno. Página 79
Slide 82: 4.15 No hay nada escondido, ni hay nada secreto. (Mc 4, 21-25; Lc 8, 16-18) "Nadie hay que habiendo encendido una lámpara la cubra con una vasija o la ponga debajo del lecho, sino que la pone sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada escondido que no se haga manifiesto, ni nada secreto que no sea conocido y venga a ser manifiesto. Mirad bien lo que oís. La medida que empleéis para con los demás, esa misma se empleará para con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará; y al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará”. Página 80
Slide 83: 4.16 Parábola de la cizaña. (Mt 13, 24-30) Volvimos a la gente y les propuse otras parábolas diciendo: “Se asemeja el Reino de los cielos a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró encima cizaña en medio del trigo, y se fue. Y presentándose los siervos al padre de familia, le dijeron: “Señor, ¿no era buena la semilla que sembraste en tu campo? ¿De dónde, pues, que tenga cizaña?”. El les dijo: “Un hombre enemigo hizo esto”. Dícenle los siervos: “¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?”. El les dice: “No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis juntamente con ella el trigo. Dejadlos crecer juntamente uno y otro hasta la siega, y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”. Página 81
Slide 84: 4.17 Parábola de la semilla que germina sin saber cómo. (Mc 4, 26-29) “Así es el Reino de Dios, como cuando un hombre echa la semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día; y la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. Por sí misma la tierra fructifica, primero hierba, luego grano lleno en la espiga. Y cuando el fruto brinda consigo, luego echa la hoz, porque está a punto la mies”. 51 Se puede sembrar y morir sin ver el fruto en esta vida, pero tus buenas obras te acompañarán allí donde vayas. La renta del buen hacer es para siempre. El fruto de una buena acción se prolonga más allá de lo que entendemos como tiempo. En Dios todo es eternidad y la buena voluntad de un hombre en el bien querer y hacer, transciende el tiempo y de esto, se benefician otras generaciones en este y en el otro mundo. Página 82 51
Slide 85: 4.18 Parábola del grano de mostaza. (Mt 13, 31-32; Mc 4, 30-32) “¿Cómo compararemos el Reino de Dios? O ¿en qué parábola lo encerraremos? Es semejante el Reino de los cielos a un granito de mostaza, que tomándolo un hombre lo sembró en su campo; el cual es la más pequeña de todas las semillas que hay sobre la tierra, mas cuando se ha desarrollado, sube y se hace mayor que todas las hortalizas y se hace un árbol y echa grandes ramas, de modo que vienen las aves del cielo, y anidan en sus ramas y bajo su sombra se cobijan”. Página 83
Slide 86: 4.19 Parábola del fermento. (Mt 13, 33-35; Mc 4, 30-32) “Semejante es el Reino de los cielos a la levadura, que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, conque viene a fermentar toda la masa”. 52 Todas estas cosas hablé en parábolas a la muchedumbre y con otras muchas semejantes les dirigí la palabra, según que eran capaces de entender, y sin parábolas nada les hablé, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta que dice: “Abriré en parábolas mi boca, proclamaré lo que estaba escondido desde la creación del mundo”. La Virgen María opera en la Iglesia introduciendo la buena levadura, que son sus hijos predilectos, en la masa del mundo para que este, si quiere, fermente en buenas obras que den gloria a Dios. Página 84 52
Slide 87: 4.20 Declaro a mis discípulos la parábola de la cizaña. (Mt 13, 36-43) Dejamos a la gente y entramos en casa y mis discípulos me dijeron: “Decláranos la parábola de la cizaña del campo”. Les respondí diciendo: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Malvado, y el enemigo que la siembra es el Diablo; la siega es la consumación del mundo. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, los cuales recogerán de su Reino todos los escándalos y todos los que obran la iniquidad, y los arrojarán al horno del fuego; y allí será el llanto y el rechinar de los dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”. Página 85
Slide 88: 4.21 Parábola del tesoro escondido y la perla. (Mt 13, 44-46) “Mirad, el Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que hallándolo un hombre lo ocultó, y de gozo por el hallazgo, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. Asimismo es semejante el Reino de los cielos a un mercader que anda en busca de perlas preciosas, y habiendo dado con una perla de gran valor se fue a vender todo cuanto tenía y la compró”. 53 Si buscas a Cristo, si lo encuentras, te cambia la vida para tu bien y el bien de los tuyos, porque amarás a Cristo, amarás como Cristo y harás amar a Cristo. Jesucristo es el verdadero tesoro, la perla preciosa que vale más que lo que más vale, vale más que la vida. Página 86 53
Slide 89: 4.22 Parábola de la red. (Mt, 13-47-50) “Es también semejante el Reino de los cielos a una gran red, que, echada en el mar, recoge peces de todo género; la cual, una vez repleta, la sacan a la orilla, y allí sentados recogen los peces buenos en banastas y arrojan a fuera los malos. Así será en la consumación del mundo: saldrán los ángeles y separarán los malos de en medio de los justos, y los arrojarán en el horno del fuego; allí será el llanto y el rechinar de los dientes”. 54 54 “..llanto y rechinar de dientes”. Esta frase la oiremos en boca de Jesucristo hasta siete veces en los Evangelios. Seis veces en San Mateo y una vez en San Lucas. ¿Se entienden éstas palabras? Página 87
Slide 90: 4.23 Conclusión. El escriba instruido. (Mt 13, 51-52) Por último les pregunté: “¿Habéis entendido todas estas cosas?” Me contestaron: “Sí”. Les dije: “Por eso todo escriba adoctrinado en el Reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas”. Página 88
Slide 91: 4.24 La tempestad calmada. (Mt 8, 23-27; Mc 4, 35-41; Lc 8, 22-25) Aquel mismo día, venido el atardecer, les dije a mis discípulos: “Pasemos a la otra banda del lago”. Dejamos a la muchedumbre y tal como estaba en la barca nos hicimos a la mar, siguiéndonos también otras barcas. Mientras navegábamos sobrevino una gran tempestad de viento que produjo una gran agitación en el mar, las olas se echaban dentro de las barcas, de suerte que las olas cubrían las naves hasta el punto de empezar a inundarse. Yo dormía profundamente sobre el cabezal de la popa y llegándose mis discípulos, me despertaron diciendo: “¡Maestro, Maestro…¿no se te da nada que nos vayamos a pique?!” Díjeles: “¡¿Por qué estáis acobardados, hombres de poca fe?!” Me levanté y hablando imperiosamente a los vientos y al mar dije: “¡Calla! ¡Enmudece!” Amainó el viento y sobrevino gran bonanza y entonces les dije: “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”55 Quedaron sobrecogidos de gran temor y unos a otros se decían despavoridos y maravillados: “¿Quién, pues, será Este, que manda a los vientos y al mar, y los vientos y el mar le obedecen?” 55 Amiga lectora o lector, a ti y a mí ¿qué nos falta para creer? ¿Quién es este Hombre? Página 89
Slide 92: 4.25 Los dos endemoniados gerasenos. (Mt 8, 28-34; Mc 5, 1-20; Lc 8, 26-39) Abordamos a la otra banda del mar en la región de los Gerasenos, la cual está frente a Galilea. Pisando tierra vinieron a mí dos endemoniados, que salían de los sepulcros, bravíos por demás, hasta el punto de que nadie podía pasar por aquel camino. Iban desnudos y habitaban en las cavernas sepulcrales. Ni con cadenas pudieron ser sujetados, pues la forzaban y rompían los grillos. Eran empujados por los demonios a los despoblados. Y continuamente, noche y día, se estaban en los sepulcros y en los montes, dando gritos y cortándose con piedras. Como me vieran desde lejos, corrieron y se postraron delante de mí, y a grandes gritos decían: “¡¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús Hijo de Dios Altísimo?!” Te suplico, te conjuro por Dios que no nos atormentes”. Yo les decía: “Salid, espíritus inmundos, de éstos hombres. ¿Cuál es vuestro nombre?” Página 90
Slide 93: Me contestaban: “¡Legión es nuestro nombre, porque somos muchos!” 56 Y es que habían entrado muchos demonios en ellos. Suplicábanme con insistencia que no los mandase fuera de aquella región, que no les mandase irse al abismo. He aquí, que en la falda de un monte pacía una gran piara de cerdos. Y los demonios me rogaban diciendo: “¡Si nos echas, mándanos a la piara de cerdos para que entremos en ellos!” Y consintiendo les dije: “Id”. Los espíritus inmundos salieron de los hombres y entraron en los cerdos y al instante se lanzó toda la piara despeñadero abajo en el mar, como unos dos mil, y se ahogaron. Los pastores que los apacentaban huyeron despavoridos y dieron la noticia del hecho en la ciudad y por los campos y escuchada esta, los habitantes de esta comarca vinieron al lugar de los hechos y llegándose a mí, hallaron sentados a los hombres de quienes habían salido la legión de demonios, vestidos y en su sano juicio: y les entró miedo, y me rogaban los gerasenos que me ausentase de sus confines. Subí a la barca para volverme y uno de los endemoniados me pedía y suplicaba poder estar Conmigo, mas Yo le dije: “Vuelve a tu casa, a los tuyos, y entérales de cuanto el Señor ha hecho contigo y cómo tuvo misericordia de ti”. Se fue, y se puso a publicar por toda la ciudad y en la Decápolis cuanto Yo, Jesús, había hecho con él, quedando todos maravillados. Tenebroso misterio que estremece a la razón. Son muchos seres de otro mundo los que habitan en el cuerpo y en el alma de este hombre. Son muchos y hablan con una sola voz. Por lo menos mil que no ocupan lugar y sin embargo son, uno a uno, diferentes entre ellos, habitando en las entrañas de un ser humano, de un endemoniado. Esto está escrito porque ha pasado, esto no es una pesadilla de un mal sueño, esto es un hecho concreto consumado en el tiempo y en el espacio, un drama al que se puede asistir en tiempo pasado. Página 91 56
Slide 94: 4.26 La hemorroisa. Jairo (Mt 9, 18-26; Mc 5, 21-43; Lc 8, 40-56) Habiendo hecho la travesía y llegando a la ribera opuesta, me acogió la muchedumbre que seguía aguardándome. En esto vino un hombre por nombre Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga; el cual, viéndome, cayó a mis pies y me rogó instantemente que entrase en su casa, pues tenía una hija única como de doce años que se estaba muriendo. Decía: “¡Señor, mi hija está al cabo; ten a bien venir y poner las manos sobre ella, para que se salve y viva!” Levantándome le seguí, viniendo Conmigo mis discípulos. Mientras íbamos, nos seguía un gran gentío que me estrujaba. Entre la gente una mujer que padecía flujo de sangre hacía doce años, que había sufrido mucho de parte de muchos médicos y gastado en ellos su hacienda sin mejora alguna, antes bien había empeorado, como hubiese oído lo que decían de mí, viniendo entre la gente y acercándose por detrás tocó la franja de mi manto. Porque decía para sí: “Como yo toque siquiera sus vestidos, cobraré salud”. 57 Al instante se le paró el flujo y se secó la fuente de su sangre, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal. Al punto, dándome cuenta que una virtud o corriente había salido de mí, volviéndome en medio del gentío, dije: “¿Quién me ha tocado los vestidos?” Como todos me lo negasen, díjome Pedro y los demás: “Maestro, ves el gentío que te está oprimiendo y estrujando, y dices: ¿Quién me tocó?” Le contesté: “Alguien me tocó pues de mí he sentido salir una energía”. Miré en torno, cuando la mujer atemorizada y temblando, sabiendo lo que había ocurrido con ella y que no había pasado inadvertida, postrándose ante mí, declaró delante de todo el pueblo por qué motivo me había tocado y cómo instantáneamente quedó sana. Mas Yo le dije: “Buen ánimo hija; tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu enfermedad”. La curó la virtud que salía del mismo Cristo, pero solo ella captó el poder de Aquel en el que creyó sin ninguna duda. Su Fe consuma el milagro sin previa voluntad de Cristo. Esto da mucho que pensar. Página 92 57
Slide 95: Todavía estaba hablando con ella cuando viene uno de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestar ya al Maestro?” Habiendo entreoído lo que se hablaba, dije al jefe de la sinagoga: “No temas, cree no más, y será salva”. No dejando que me siguiese nadie, sólo Pedro, Santiago y Juan, llegamos a la casa de Jairo y entramos juntos con el padre y la madre de la niña. Todos lloraban y plañían, y al ver el alboroto y los grandes gritos que daban, dije: “¿Por qué os alborotáis y lloráis? No lloréis, que la niña no murió sino duerme”. Se burlaban de mí, ciertos de que había muerto. Les dije entonces: “Retiraos”. Echados todos y despejada la turba, acompañado del padre y la madre de la niña y de los que Conmigo venían, entramos a donde la niña estaba. Tomé la mano de la niña y alzando la voz dije: “¡Talitha kumi!” es decir: “¡Niña, te lo digo, levántate!” Tornó a ella el espíritu, 58 y se levantó al instante y se puso a andar. Sus padres quedaron asombrados, fuera de sí. Yo les mandé encarecidamente que nadie supiese lo acaecido. Y por último mandé se le diera de comer a la niña. Sin embargo se extendió la fama del hecho por toda aquella tierra. El alma de la niña no estaba ya en su cuerpo. Esto es morir. Volvió a ella al imperativo mandato de Cristo. El alma de la niña estaba en otro lugar que no puedo entender como un espacio diferente al que ocupamos en este mundo. Volvió a la niña sin recorrer espacio y sin consumir tiempo. La niña sin espíritu estaba muerta, era un cadáver para amortajar. Para Jesús estaba dormida. ¿Quién es Jesucristo? Página 93 58
Slide 96: 4.27 Curo a dos ciegos y un endemoniado mudo. (Mt 9, 27-34) Al poco de partir de allí, me seguían dos ciegos, que a gritos decían: “¡Compadécete de nosotros, hijo de David!” Llegado a la casa, se me presentaron los ciegos y les dije: “¿Creéis vosotros que puedo hacer eso?”. Me contestaron: “Sí, Señor”. Entonces, les toqué los ojos diciendo: “Según vuestra fe, hágase así con vosotros”. 59 Y se les abrieron los ojos; mas Yo les dije tajantemente: “Mirad que nadie lo sepa”. Mas ellos, en saliendo de allí, esparcieron la fama de mi Nombre por toda aquella tierra. No bien habían salido los ciegos, cuando me presentaron un hombre mudo endemoniado. Para Dios todo es posible y para quien cree en Él también todo es posible. El milagro se consumará en función de la Fe con la que lo pidamos. Si mi Fe es contundente y firme tengo a mi disposición la Omnipotencia divina. Dios a disposición de mi Fe y voluntad. ¿Se entiende esto? Página 94 59
Slide 97: Y habiendo sido lanzado el demonio, habló el mudo. Y se maravillaban las gentes diciendo: “¡Nunca jamás se vio tal en Israel!” Pero los fariseos decían: “Si lanza los demonios, es en virtud del Príncipe de los demonios”. Página 95
Slide 98: 4.28 Enseñanza y rechazo en Nazaret, mi pueblo. (Mt 13, 53-58; Mc 6, 1-6; Lc 4, 16-30) Al cabo de unos días salí de allí y me fui a Nazaret, mi patria, donde me había criado, acompañándome mis discípulos. Venido el día de sábado, entré según mi costumbre en la sinagoga y fui invitado a leer. Me fue entregado el libro del profeta Isaías, y abriéndolo hallé el lugar en que está escrito: “El Espíritu del Señor sobre mí: por lo cual me ungió, me envió para evangelizar a los pobres, para sanar a los contritos de corazón, para anunciar a los cautivos remisión y a los ciegos vista, para dar libertad a los oprimidos, para proclamar un año de gracia del Señor y un día de justa recompensa”. Y habiendo enrollado el volumen, lo entregué al ministro y me senté. Los ojos de todos en la sinagoga estaban clavados en mí. Y comencé a decirles: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír”. Todos daban testimonio a mi favor y se maravillaban de las palabras de gracia que salían de mis labios; y los más, al oírme, se asombraban, diciendo: Página 96
Slide 99: “¿De dónde a este estas cosas? Y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada, y tales milagros obrados por sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de José el carpintero? ¿No se llama su Madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No están todos entre nosotros? ¿De dónde, pues, a este todas éstas cosas?” Se escandalizaban de mí; mas Yo les dije: “Indudablemente me aplicaréis este proverbio: “Médico cúrate a ti mismo”. Cuantas cosas hemos oído hechas en Cafarnaúm, hazlas también aquí en tu patria. En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su patria, en su casa y entre sus parientes. En verdad os digo, muchas viudas había por los días de Elías en Israel, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, con que vino grande hambre sobre toda la tierra, y a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a Sarepta, ciudad de Sidonia, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel al tiempo de Eliseo profeta, y ninguno de ellos fue curado sino Naamán el sirio”. Se llenaron de cólera todos en la sinagoga al oír estas cosas. Y levantándose me llevaron fuera de la ciudad, hasta la cima del monte sobre el cual estaba edificada, con intento de despeñarme; mas Yo, pasando por en medio de ellos me fui. No obré muchos milagros a causa de su incredulidad, salvo algunos enfermos que curaron al imponerles las manos. Quedé maravillado de su incredulidad. Página 97
Slide 100: 4.29 Predicación de la Buena Nueva. Misión de mis Apóstoles. (Mt 9,35; Mt 10,1-23; Mc 6,7-11; Lc 9,1-5) Recorría las ciudades y aldeas todas, enseñando en sus sinagogas y predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Viendo a las turbas se me enternecían las entrañas para con ellos, pues andaban deshechos y echados por los suelos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dije a mis discípulos: “La mies es mucha, mas los obreros, pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que despache obreros a su mies”. 60 Llamando a mí a los Doce, les di poder y autoridad sobre todos los demonios para lanzarlos y para curar toda enfermedad y dolencia, enviándolos de dos en dos a predicar el Reino de Dios y sanar los enfermos, dándole las instrucciones siguientes: “No vayáis camino de los gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos, id más bien a las ovejas descarriadas de la casa de Israel. Y al ir, predicad diciendo: 60 Hoy, más que nunca, se hace necesario pedir al Señor de la mies que mande buenos obreros a su mies. Dios es el Dueño del hombre y no lo salvará sino con otro hombre. Dios se dará a conocer solo por la palabra del hombre, por sus obras y gestos. Dios hace obreros de la misma mies para la mies. Página 98
Slide 101: “Está cerca el Reino de los cielos”. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios; de balde lo recibisteis, de balde dadlo. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas, ni zurrón para el camino, ni dos túnicas, ni dos zapatos, sino sandalias, y un bastón si queréis: porque digno es el obrero de su mantenimiento. Y en la ciudad o aldea en la que entréis, averiguad quién haya en ella digno, y quedaos allí hasta que partáis. Y al entrar en la casa, saludadla; y si la casa fuere digna, venga vuestra paz sobre ella, mas si no fuere digna, tórnese a vosotros vuestra paz. Y si alguno no os recibiere ni escuchare vuestras palabras, saliéndoos afuera de aquella casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. En verdad os digo, se usará menos rigor con la tierra de Sodoma y Gomorra el día del juicio que con aquella ciudad. Mirad, Yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas. Recataos de los hombres, porque os entregarán a los sanhedrines y en sus sinagogas os azotarán; seréis llevados por mi causa a los gobernadores y reyes, para que sirva de testimonio a ellos y a los gentiles. Y cuando os entregaren, no os preocupéis de cómo o qué habéis de hablar; que no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre quien hablará por vosotros. Página 99
Slide 102: Entregará el hermano al hermano a la muerte, y el padre al hijo y se alzarán los hijos contra los padres y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos a causa de mi nombre; mas el que permanezca firme hasta el fin, éste será salvo. Y cuando os persigan en esta ciudad, huíd a la otra; porque de verdad os digo, no acabaréis con las ciudades de Israel hasta que venga el Hijo del hombre”. Página 100
Slide 103: 4.30 Instrucciones para todo tiempo. (Mt 10, 24-42; Mt 11, 1; Mc 6,12-13; Lc 9, 6) No es un discípulo más que el maestro ni un esclavo más que su amo; bastante es para el discípulo ser como su maestro, y para el esclavo ser como su amo. Si al Señor de casa llamaron Bel-zebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que no les cobréis miedo, pues no hay nada encubierto que no se descubra ni nada escondido que no se dé a conocer. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde las azoteas. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero el alma no la pueden matar; antes temed al que puede arruinar alma y cuerpo en la gehena. ¿No se venden acaso dos gorriones por un sueldo? Y ninguno de ellos caerá en tierra sin disposición de vuestro Padre. Y de vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más que muchos gorriones valéis vosotros. Todo aquel, pues, que se declare Página 101
Slide 104: por Mí ante los hombres, también Yo me declararé por él ante mi Padre, que está en los cielos; mas quien me niegue a Mí ante los hombres, también Yo le negaré a él ante mi Padre, que está en los cielos. No imaginéis que vine a poner paz sobre la tierra; no vine a poner paz, sino espada. Porque vine a separar al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. Quien ama al padre o a la madre más que a Mí; y quien ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mí; y quien no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí. Quien halla su vida la perderá; y quien pierde su vida por mi causa, la hallará. Quien os recibe a vosotros, a Mí me recibe; y quien me recibe a Mí, recibe al que me envió. Página 102
Slide 105: Quien recibe a un profeta a título de profeta, obtendrá recompensa de profeta; y quien recibe a un justo a título de justo, obtendrá recompensa de justo. Y quien diere de beber un vaso tan sólo de agua fría a uno de éstos pequeñuelos a título de discípulos, en verdad os digo que no se perderá su recompensa”. Cuando acabé de dar éstas instrucciones a mis Doce, pasé de allí a otra parte para enseñar y predicar por aquellas ciudades. Y mis Apóstoles, saliendo, recorrían aldea por aldea, evangelizando y exhortando a que hicieran penitencia; y lanzaban muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos y los curaban. Página 103
Slide 106: 4.31 Llega hasta Herodes la fama de mi Nombre. Martirio de Juan Bautista. (Mt 14, 112; Mc 6, 14-29; Lc 9, 7-9) Llegó a los oídos de Herodes el tetrarca lo que se decía de mí porque mi Nombre se hizo muy notorio y dijo a sus criados: “Este es Juan el Bautista el que yo decapité; ha resucitado de entre los muertos, y por eso las potencias actúan en él”. Andaba Herodes desorientado, ya que algunos le decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros que Elías había aparecido; otros que había resucitado algún profeta de los antiguos. Pero Herodes decía: “A Juan yo lo decapité; ¿Quién es Éste, de quien oigo decir tales cosas?” Y buscaba manera de verme. En efecto, el mismo Herodes había enviado a prender a Juan y le había puesto en cadenas en la prisión con motivo de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues se había casado con ella. Porque Juan decía a Herodes: “No te es permitido tener la mujer de tu hermano”. Herodías se la guardaba y quería matarle, y no podía; porque Herodes, aunque quería matarle, tuvo miedo del pueblo, pues le tenía como profeta. Herodes miraba con respeto a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, y con lo que oía andaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Llegó un día oportuno, cuando Herodes con ocasión de su cumpleaños dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los primates de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías y danzó y agradó a Herodes y a los comensales. Página 104
Slide 107: Y el rey dijo a la muchacha: “Te lo juro, pídeme lo que quieras y te lo daré. Cualquier cosa que me pidieres te la daré, hasta la mitad de mi reino”. La muchacha salió y dijo a su madre: “¿Qué debo pedir?” Ella dijo: “La cabeza de Juan el Bautista”. Entrando apresuradamente hizo su petición al rey, diciendo: “Quiero que ahora mismo me des sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista”. Herodes quedó muy entristecido, pero en atención al juramento y a los comensales, no quiso desairarla. Y al punto despachó a un satélite y mandó traer la cabeza de Juan. Decapitó a Juan en la cárcel y trajo su cabeza sobre una bandeja y la dio a la muchacha y ésta se la dio a su madre. 61 Enterados los discípulos de Juan, vinieron y se llevaron el cadáver de su maestro y le dieron sepultura. Después vinieron a mí y me lo notificaron. ¿Dónde habita tu alma Herodías? ¿Con quién estás? Y tu hija ¿está contigo? Me estremece tu maldad y tu desgracia porque no me das pena. No te concibo arrepentida. Página 105 61
Slide 108: 4.32 Mis Apóstoles vuelven de su predicación y me retiro con ellos al desierto. (Mt 14, 13; Mc 6, 30-32; Lc 9, 10; Jn 6, 1) Recibiendo estas noticias comenzaron a llegar mis Apóstoles de predicar la Buena Nueva y juntándose Conmigo me refirieron todo cuanto habían hecho y cuanto habían enseñado. Y les dije: “Venid vosotros solos aparte a un lugar solitario y tomad un poco de reposo”. Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera para comer teníamos tiempo desocupado. Y nos fuimos en la barca a un lugar retirado, a solas, junto a una ciudad llamada Betsaida, a la otra banda del mar de Galilea o de Tiberiades. Viéndonos la muchedumbre y enterados a dónde íbamos nos siguieron a pie desde todas las ciudades y llegaron antes que nosotros. La muchedumbre me seguía porque veían los prodigios que obraba en los enfermos. Al desembarcar vi el gentío y subí al monte acompañado por mis discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Alzando los ojos vi que se llegaban a mí una gran muchedumbre, y me compadecí entrañablemente de ellos enterneciéndoseme el Corazón porque andaban como ovejas que no tienen pastor. Los acogí y les hablaba y enseñaba largamente sobre el Reino de Dios, y a los que tenían necesidad de curación los curé. 62 62 Entrañable Corazón de Cristo ¡Cuánto mereces ser amado! Página 106
Slide 109: 4.33 Primera multiplicación de los panes. (Mt 14,13-23;Mc 6,33-46;Lc 9,11-17;Jn 6,2-15) El día empezó a declinar; venido el atardecer y siendo ya muy avanzada la hora, llegáronse a mí los Doce y me dijeron: “El lugar es solitario y la hora ya muy avanzada: despídelos, para que yendo a los cortijos y aldeas del contorno puedan albergarse y comprarse algo de comer”. Respondiéndoles les dije: “No tienen necesidad de marcharse; dadle vosotros de comer”. Me dijeron: “¿Habremos de ir a comprar panes por doscientos denarios y les daremos de comer?” Dirigiéndome a Felipe, le pregunté para probarle, pues bien sabía Yo lo que iba a hacer: “¿De dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?” Respondió Felipe: “Con doscientos denarios no tienen suficientes panes para que cada uno tome un bocado”. Dije entonces a mis discípulos: “¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo”. Lo averiguaron y díjome Andrés, el hermano de Simón Pedro: “Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos: pero eso, ¿qué es para tantos? Si no vamos nosotros a comprar comida para todo este gentío…” Les dije: “Traédmelos acá. Haced que los hombres se coloquen en el suelo”. Así lo hicieron. Había mucha hierba en aquel lugar. Y se recostaron distribuidos en cuadros por grupos de cincuenta y de ciento. Eran los hombres, sin contar las mujeres y los niños, Página 107
Slide 110: como unos cinco mil. 63 Tomé los cinco panes y los dos peces y alzando los ojos al cielo recité la bendición y los bendije y partiéndolos los fui dando a mis discípulos 64 que a su vez lo servían a la gente que estaban recostados. También los dos peces se dieron a cuantos querían. Y comieron todos y quedaron saciados. Cuando hubieron quedado satisfechos les dije a mis discípulos: “Recoged los pedazos sobrantes para que nada se pierda”. Recogiéronlos, pues, llenando doce canastas con los pedazos de los cinco panes y dos peces que sobraron a los que habían comido. Los hombres, pues, al ver 65 el prodigio que obré, decían: “¡Este es verdaderamente el Profeta que ha de venir al mundo!” Conociendo sus intenciones de arrebatarme para hacerme Rey, obligué inmediatamente y con apremio 66 a mis discípulos para que se subieran a la barca y se me adelantasen con rumbo a la ribera opuesta hacia Betsaida, en tanto que Yo despedía a la gente. Calmada la muchedumbre y despedida, me retiré Yo solo al monte para orar. Y entrada la noche seguía Yo solo allí, orando. 67 63 64 Posiblemente estamos ante una multitud que puede oscilar entre 15 y 20 mil personas. Debieron de multiplicarse los panes en las mismas manos de los discípulos. 65 Verían en las manos de los discípulos de Jesús los trozos de pan y pescado multiplicarse y no agotarse. 66 Les costó separarse de la multitud porque sus sentimientos eran terrenos, no conocían a su Maestro. 67 Ahora recuerdo la oferta del Tentador: “Si eres Hijo de Dios, di que éstas piedras se conviertan en panes”. Página 108
Slide 111: 4.34 Camino sobre el mar y calmo la tempestad. (Mt 14, 24-36; Mc 6, 47-56; Jn 6, 16-21) Mis discípulos, ya en el mar, dirigieron su barca hacia Cafarnaúm cuando comenzó a soplar un gran viento y la mar se iba encrespando. La barca estaba ya en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. Hacia la cuarta vigilia de la noche, cuando hubieron avanzado como unos veinticinco o treinta estadios los vi jadeando en bogar y vine hacia ellos caminando sobre el mar, 68 y como me vieran que me acercaba a la barca, se azoraron, y decían: “¡Es un fantasma!” Perdieron la serenidad y comenzaron a gritar de miedo. Mas Yo les hablé enseguida: “¡Tened buen ánimo; soy Yo; no tengáis miedo!” 69 Respondiendo Pedro, dijo: “¡Señor, si eres Tú, mándame ir a Ti sobre las aguas!” Le dije: “Ven”. Bajó Pedro de la barca y comenzó a caminar sobre las aguas para venir hacia mí. Ya cerca, sintiendo el viento recio, le entró miedo y comenzó a zambullirse gritando: Tú y yo, amigo lector, estamos perplejos, tanto como el corazón azorado de estos hombres que han visto a un Hombre que multiplica en sus manos el pan y el pescado para una multitud y ahora lo ven, atónitos, caminar sobre el mar. ¿Quién es Jesús? 69 Dos cosas me pide Cristo: “ buen áni m o”, “ n o t e n ga s m i e d o” . Caminar sin temor, pase lo que pase. Página 109 68
Slide 112: “¡Señor, sálvame!” 70 Y al punto extendí la mano y asiendo de él le dije: “Hombre de poca fe, ¿por qué titubeaste?” Subimos a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron 71delante de mí diciendo: “¡Verdaderamente, eres el Hijo de Dios!” Quedaron desmesuradamente atónitos, mirándose unos a otros y con el corazón entupido pues no se habían dado cuenta cabal de lo acaecido con los panes. En breve se halló la barca junto a la tierra que íbamos, y apenas salidos de ella algunos me reconocieron y dando aviso y recorriendo aquella comarca comenzaron a trasladar en camillas a todos los que se hallaban mal allí donde Yo estaba. Y donde quiera que entraba, en las aldeas o en las ciudades, o en los cortijos, ponían los enfermos en las plazas y me rogaban les dejase siquiera tocar la franja de mi manto; y cuantos me tocaron cobraron salud. 70 71 La reflexión de éstos hechos hace que también a mí me lleven a decir: ¡Señor, sálvame! Con solo emplear la razón llego a la misma conclusión: “¡Verdaderamente, eres el Hijo de Dios!” Página 110
Slide 113: 4.35 Yo soy el Pan de la vida. (Jn 6, 22-72) La muchedumbre que estaba al otro lado del mar echó de ver que no había allí otra lancha, sino una, y que Yo no había entrado en la barca junto con mis discípulos, sino que ellos se habían marchado solos. Cuando vio, pues, la turba que ni Yo ni mis discípulos estábamos allí subieron a las lanchas y se dirigieron a Cafarnaúm en mi busca, y encontrándome me dijeron: “Maestro, ¿cuándo has venido acá?” Les respondí diciendo: “En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque visteis señales maravillosas, sino porque comisteis de los panes y os hartasteis. Trabajad no por el manjar que perece, sino por el que dura hasta la vida eterna, el que os da el Hijo del hombre; porque a Este, el Padre, Dios mismo, acreditó con su sello”. “¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?” “Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel a quien el envió”.72 “¿Qué señal, pues, haces tú para que lo veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según que está escrito: “Pan venido del cielo les dio a comer”. “En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio el pan bajado del cielo, sino mi Padre es quien os da el Pan verdadero, que viene del cielo; porque el Pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo”. “Señor, danos siempre ese pan”. “Yo soy el Pan de la vida; el que viene a mí no padecerá hambre y el que cree en mí no padecerá sed jamás. Pero ya os dije que me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que viniere a mí no le echaré fuera; pues he bajado del cielo no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que me dio no pierda nada, sino que lo 72 Les está demandando, por lo que han visto, que crean en Él y esto supone que acepten su divinidad. Página 111
Slide 114: resucite en el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna y lo resucite Yo en el último día”. Murmuraban, pues, los judíos de mí, porque había dicho: “Yo soy el Pan bajado del cielo”, y decían: “¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y cuya Madre nosotros conocemos? ¿Cómo dice ahora: “He bajado del cielo”?” Les respondí diciendo: “No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si no le trajere el Padre, que me envió; y Yo le resucitaré en el último día. Está escrito en los Profetas: “Y serán todos enseñados por Dios”. Todo el que oye al Padre y recibe sus enseñanzas, viene a mí. No que al Padre le haya visto alguien; sólo el que viene de parte de Dios, Ése es el que a visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el Pan de la vida. Vuestros padres en el desierto comieron el maná, y murieron; este es el Pan que baja del cielo, para quien comiere de el no muera. Yo soy el Pan viviente, el que del cielo ha bajado; 73 quien comiere de éste Pan vivirá eternamente, y el Pan que Yo daré es mi carne por la vida del mundo”. Disentían entre sí los judíos, diciendo: “¿Cómo puede Éste darnos a comer su carne?” 74 Les dije: “En verdad, en verdad os digo: si no comiereis la carne del Hijo del hombre y bebiereis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo le resucitaré en el último día. Porque mi carne es No lo entienden, pero tú y yo, amiga lectora o lector, si lo entendemos a dos mil años vista de estos hechos. ¿Qué hemos visto hasta ahora? Hemos contemplado a un Hombre que, entre otros actos inexplicables, convierte el agua en vino, que cura a un leproso en el acto, a dos paralíticos, resucita a un joven en Naím y a una niña de doce años, al imperio de su voz calma la tempestad, expulsa de dos hombres una legión de demonios, con solo tocar su vestido una mujer recobra la salud, devuelve la vista a dos ciegos con fe, en sus manos se multiplican los panes y los peces hasta saciar más de quince mil personas, camina sobre el mar. Este Hombre dice haber bajado del cielo, que su Padre lo ha enviado y que este Padre no es ni más ni menos que Dios. ¡Este Hombre es el Hijo de Dios! 74 Entendieron bien lo que, perplejos, estaban oyendo. C r ist o est á o f r ec i e ndo c o m er s u c a r n e . 73 Página 112
Slide 115: verdadero manjar y mi sangre es verdadera bebida. 75 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y Yo en él. Como es Fuente de Vida el Padre, que me envió, y Yo vivo del Padre, así quien me come a mí, también él vivirá de mí. 76 Este es el Pan que bajó del cielo: no como el que comieron vuestros padres y murieron: el que come este Pan vivirá eternamente”. Esto dije en Cafarnaúm, enseñando en la sinagoga. Muchos, pues, de mis discípulos, que lo oyeron dijeron: “Duro es éste lenguaje. ¿Quién sufre el oírlo?” Conociendo por mí mismo que mis discípulos, murmuraban de esto les dije: “¿Esto os escandaliza? ¿Qué, si viereis al Hijo del hombre subir a donde estaba primero? El Espíritu es el que vivifica; la carne de nada aprovecha. Las palabras que Yo os he hablado son Espíritu y son Vida. Pero es que hay algunos de entre vosotros que no creen”. Ya sabía Yo desde el principio quienes eran los que no creían y quién era el que me había de entregar. Les dije: “Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, si no le fuere concedido por mi Padre”. Desde este momento, muchos de mis discípulos se volvieron atrás, y ya no andaban en mi compañía. Dije, pues, a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?” Mas, Simón Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios”. Les dije: “¿Por ventura no os he elegido Yo a los Doce? Sin embargo, de vosotros uno es diablo”. Me refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste era quien me había de entregar, con ser uno de los Doce. Insiste Cristo en que hemos de comer su carne y beber su sangre para vivir la eternidad. Mi razón no podría entender que Cristo se arrancara trozos de su carne y me los diera a comer. Así, más o menos, lo concibieron en su inteligencia los que oyéndole no le creyeron. Pero Cristo no insulta a la inteligencia del hombre y si Él dice dar su carne para la vida del mundo así hay que entenderlo, porque le avala su divinidad y nuestra Fe. Mas tarde veremos que estas palabras se harán realidad en la Última Cena, se consumará el milagro del Amor en virtud del cual este Dios y Hombre hará posible que, a su mandato, el Pan que consagra y da a comer a sus Apóstoles sea ni más ni menos que Él mismo, con su carne, con su sangre, con su alma y su divinidad. 76 Amiga lectora o lector, los acontecimientos se precipitan y ahora empezamos a entender que las palabras de Cristo son Espíritu y Vida. Creo en este Hombre que es mi Dios y vivo en y de este Hombre que es mi Dios. Página 113 75
Slide 116: CAPÍTULO V-AÑO 3º DE PREDICACIÓN PÚBLICA 5.01 Discusión con los escribas y fariseos. (Mt 15, 1-20; Mc 7,1-23; Jn 7, 1) Tras esto anduve por Galilea, pues no quise estar por la Judea, ya que los judíos me buscaban para matarme. Se acercaron a mí unos escribas y fariseos venidos de Jerusalén y viendo a algunos de mis discípulos comer su pan con las manos no lavadas- porque los fariseos y todos los judíos, si no se lavan las manos a fuerza de puños, no comen, aferrados a la tradición de los ancianos; y al volver de la plaza, si primero no se bañan, no comen; y hay otras cosas cuya observancia recibieron por tradición, lavatorio de copas, jarros, vajilla de cobre, lechos…- me preguntaron: “¿Por qué no caminan tus discípulos conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen su pan con manos profanas?” Yo, les dije: “Muy bien profetizó Isaías de vosotros, farsantes, según está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, mas su corazón anda lejos de mí; es vano el culto que me rinden, enseñando doctrinas, preceptos de hombres”. Página 114
Slide 117: Dejando a un lado el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. Anuláis por las buenas el mandamiento de Dios, para mantener vuestra tradición. Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y “El que maldijere al padre o a la madre, muera sin remisión”. Vosotros empero decís: “Si un hombre dijere al padre o a la madre: Queda declarado KORBAN, que es decir: ofrenda, todo lo mío que pudieras reclamar en tu provecho, no le dejáis ya hacer nada por el padre o por la madre, rescindiendo la palabra de Dios con vuestra tradición que os transmitisteis de unos a otros; y semejante a éstas en éste género hacéis muchas cosas”. Dirigiéndome a la muchedumbre les dije: “Escuchadme todos y entended. No lo que entra en la boca ensucia al hombre; mas lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír escuche”. Y dejando a la gente, entramos en casa, y llegándose mis discípulos, me dijeron: “¿Sabes que los fariseos al oír tales palabras se escandalizaron?” Les dije: “Todo plantío que no plantó mi Padre celestial será arrancado de raíz. Dejadlos: son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego guía a un ciego, ambos dos caerán a la hoya”. Tomando Pedro la palabra, dijo: “Maestro decláranos la parábola que dijiste a la gente”. Le contesté: “¿También vosotros tenéis tan poca inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no es capaz de contaminarle, pues que no entra en su corazón, sino en su vientre, y de allí va a parar a la letrina? Todos los alimentos son puros. Mas las cosas que salen de la boca, del corazón salen, y éstas son las que contaminan al hombre. Porque de dentro del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos: fornicaciones, hurtos, homicidios, adulterios, codicias, maldades, dolo, libertinaje, mal ojo, maledicencia, soberbia, privación del sentido moral; todas esas cosas malas de dentro salen y contaminan y ensucian al hombre; que el comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre”. Página 115
Slide 118: 5.02 La hija de la cananea. (Mt 15, 21-28; Mc 7, 24-30) Levantándonos, partimos de allí a los confines de Tiro y de Sidón. Y he aquí que una mujer cananea, gentil, sirofenicia de raza, cuya pobre hija tenía un espíritu inmundo, habiendo oído de mí, salida de aquellos confines, daba voces diciendo: “¡Apiádate de mí, Señor, Hijo de David; mi hija está malamente endemoniada!” Yo no le respondí y llegándose mis discípulos, me rogaban diciendo: “Despáchala, que viene gritando detrás de nosotros”. Mas Yo les dije: “No fui enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”. Entramos en una casa, no queriendo que nadie lo supiese, pero no logré pasar inadvertido. La mujer llegándoseme, se postró a mis pies y me rogaba lanzase al demonio de su hija. Decía: Página 116
Slide 119: “¡Señor, socórreme!” 77 Le dije: “Deja que primero se sacien los hijos; que no es justo tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos”. Ella respondió: “Sí, Señor, que también los perrillos debajo de la mesa de sus amos, comen de las migajas que caen de la mesa y que tiran los niños”. Y admirado, le dije: “¡Oh mujer, grande es tu fe!; 78 por eso que has dicho, hágase contigo como quieres; anda, ha salido de tu hija el demonio”. Quedó sana su hija desde aquella hora. Y marchándose a su casa, halló a la niña echada sobre la cama y salido el demonio. En dos palabras se aprecia el inmenso dolor de una madre que pide socorro para ella, que sufre en sí las consecuencias del mal espíritu de su hija. 78 Cristo vuelve a sorprenderse con la fe de una persona que no era judía. Vendrá a tener la misma sensación que tuvo con la fe del centurión. Obrará, en ambos casos, el milagro a distancia, con solo ejercer su Voluntad de Hombre y de Dios. La oración perseverante, la pertinaz demanda al Corazón de Cristo culmina con la consecución de lo que con tanta ansia se pide. Página 117 77
Slide 120: 5.03 Curación de un sordomudo. Multitud de curaciones. (Mc 7, 31-37; Mt 45, 29-31) De nuevo saliendo de los confines de Tiro, me encaminé por Sidón hacia el mar de Galilea, pasando por medio de los términos de la Decápolis. Me presentaron un sordomudo rogándome que pusiera mi mano sobre él. Lo tomé aparte, lejos de la turba, introduje mis dedos en sus orejas y con saliva toqué su lengua; y levanté los ojos al cielo suspirando y dije: “Effatá” (Ábrete). Y al punto se abrieron sus oídos, y se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Les ordené que a nadie lo dijesen, mas cuanto más lo ordenaba, tanto más y más ellos lo divulgaban. Y asombrados decían: “Todo lo ha hecho bien, 79 y hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Marchando de allí, llegamos a la ribera del mar de Galilea y subiendo a la montaña me senté y vinieron a mí grandes muchedumbres llevando consigo, cojos, ciegos, sordos, mancos y muchos otros que dejaron a mis pies. Yo les curé a todos de suerte que la muchedumbre se maravillaba al ver oír a los sordos, sanos a los mancos, caminar a los cojos, tener vista los ciegos; y glorificaban al Dios de Israel. 80 79 80 “Todo lo ha hecho bien…”. Así de sencillo, Jesucristo todo lo hace bien. Amiga lectora o lector, estamos ante un hecho fehacientemente histórico. Miles de hombres y mujeres, niños, ancianos, sanos y enfermos se llegaron a Cristo que ejercía su Omnipotencia al servicio de su Misericordia. Una multitud, tantos como tu inteligencia y la mía, quieran entender, pero no menos que la muchedumbre que comió de los panes que se multiplicaban en sus manos. Una multitud maravillada de contemplar milagros inauditos, una multitud que glorificaba al Dios de Israel, a este Dios que no es Otro que el mismo Padre de Cristo, este Padre tuyo y mío en el que no existe el tiempo, un P a dre d e l a l ma , último destino de tu existencia ly a mía. Página 118
Slide 121: 5.04 Segunda multiplicación de los panes y los peces. (Mt 15, 32-38; Mc 8, 1-9) Y como de nuevo no tuviesen que comer, llamé a mis discípulos diciéndoles: “Siento compasión de esta muchedumbre, pues ya tres días permanecen Conmigo y no tienen qué comer, y si los despidiere ayunos a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos”. Dijeron mis discípulos: “¿De dónde podrá uno aquí, en la soledad, saciar a éstos de panes?” Les pregunté: “¿Cuántos panes tenéis?” Me contestaron: “Siete”. Mandé a la gente se sentase en el suelo y tomando los siete panes, haciendo gracias, los partí y los di a mis discípulos para que los sirviesen. Tenían también unos pescadillos que bendije y mandé que los sirviesen. Y comieron todos y se saciaron, y de los pedazos sobrantes retiraron siete espuertas llenas. Y los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar niños y mujeres. Página 119
Slide 122: 5.05 La señal del cielo y la levadura de los fariseos. (Mt 15, 39; Mt 16, 1-12; Mc 8, 10-21) Una vez despedida la turba, subí a la barca con mis discípulos y vinimos a la región de Dalmanuta y Magadán. Y saliendo los fariseos y saduceos comenzaron a discutir Conmigo, demandándome alguna señal procedente del cielo, con ánimo de tentarme. Les dije: Página 120
Slide 123: “Al caer la tarde decís: “Habrá buen tiempo, porque el cielo se arrebola con aspecto sombrío”. El semblante del cielo sabéis discernir, ¿y las señales de los tiempos no podéis?” Gimiendo en mi Espíritu, dije: “¿Para qué esta generación demanda una señal? En verdad os digo, una generación perversa y adúltera reclama una señal, y señal no se le dará sino la señal de Jonás”. Dejándoles, embarcando de nuevo, me fui a la ribera opuesta. Mis discípulos se habían olvidado de tomar panes y solo tenían un pan en la barca. Yo les prevenía diciendo: “Tened ojo y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos y de la levadura de Herodes”. Ellos entre sí discurrían: “Que no hemos tomado panes…” Advirtiéndolo les dije: “¿A qué viene el discurrir entre vosotros, menguados de fe, sobre que no tenéis panes? ¿Todavía no reflexionáis ni entendéis? ¿Tenéis encallecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos, no veis, y teniendo oídos, no oís? ¿No recordáis, cuando partí los cinco panes entre los cinco mil, cuántos canastos llenos de pedazos recogisteis?” Dijeron: “Doce”. “Y cuando los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de pedazos recogisteis?” Dicen: “Siete”. “¿Cómo no caéis en la cuenta de que no os hablé de panes? Guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos”. Comprendieron entonces que habían de guardarse de la doctrina de los fariseos y saduceos. 81 ¿A quién se escogió Jesús como ayudantes? ¡No lo entendían! Solo Dios no puede desmoralizarse con semejantes discípulos. En cualquier caso, el Corazón de Cristo tenía motivos para entristecerse. La ramplonería mental de la que hacemos gala los que nos contemplamos creyentes, cristianos, se pone de manifiesto cada día, cada hora, cada minuto. Somos imprevisibles, capaces de lo mejor y de lo peor. Dios espera toda una vida con tal de ganarse a un hijo en un minuto. Cristo redime al hombre con su vida, su muerte y sus tr is te z as , éstas que propiciamos con nuestra mezquindad. Página 121 81
Slide 124: 5.06 El ciego de Betsaida. (Mc 8, 22-26) Llegamos a Betsaida y me traen un ciego rogándome que le tocara. Cogiendo la mano del ciego lo saqué fuera de la aldea y habiendo escupido en sus ojos y puestas mis manos sobre él le pregunté: “¿Ves algo?” El ciego alzando los ojos decía: “Veo los hombres…me parecen árboles…los veo caminar”. De nuevo puse mis manos sobre sus ojos y distinguió claramente todas las cosas y le dije: “No entres en el pueblo”. Página 122
Slide 125: 5.07 La confesión y el primado de Pedro. (Mt 16, 13-20; Mc 8, 27-30; Lc 9, 18-21) Al día siguiente salí con mis discípulos hacia las aldeas de Cesárea de Filipo. Después de haber orado a solas, llegándome a mis discípulos les pregunté: “¿Quién dicen las turbas ser el Hijo del hombre?” Contestaron: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros diferentes, que Jeremías, otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado…” “Y vosotros, ¿quién decís que Soy?” Tomando Pedro la palabra dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente”. Yo le respondí: “Bienaventurado eres Simón Barjoná, pues que no es la carne y sangre quien te lo reveló, sino mi Padre, que está en los cielos. Y Yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no podrán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los cielos, y cuanto atares sobre la tierra, quedará atado en los cielos; y cuanto desatares sobre la tierra, quedará desatado en los cielos”. 82 Ordené terminantemente a mis discípulos que a nadie dijesen ser Yo el Mesías. 82 Amiga lectora o lector, Roma tiene este privilegio divino. Lo que ate en la tierra, atado para siempre, queda en el cielo, lo que desate en este mundo, para siempre, queda desatado en el otro. El que no cree en el único Pedro, no sé qué cielo le espera. Mi esperanza se fundamenta con la Fe en la Iglesia de Cristo, la única Iglesia que reconozco bajo la paternal autoridad de quien Él mismo se escoge para ser su Roca sobre la que se fundamenta la única verdad que salva, la Verdad de Pedro, la única, la que es Verdad de Cristo. Página 123
Slide 126: 5.08 Les anuncio claramente mi muerte. (Mt 16, 21-28; Mc 8, 31-39; Lc 9, 22-27) A partir de este momento comencé a manifestar a mis discípulos lo siguiente: “El Hijo del hombre tiene que ir a Jerusalén y padecer muchas cosas y ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y ser entregado a la muerte y al tercer día resucitar”. 83 Esto les declaraba abiertamente y tomándome consigo Pedro, comenzó a reconvenirme, diciendo: “¡No lo consienta Dios! Señor, de ningún modo te acaecerá tal cosa”. Mas Yo, volviéndome hacia mis discípulos, increpé a Pedro, diciendo: “¡Vete de aquí, quítateme de delante, Satanás, piedra de escándalo eres para mí, pues tus miras no son las de Dios, sino las de los hombres!” Llamé a la gente que viniera a mí y junto con mis discípulos les dije: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome a cuestas su cruz de cada día y sígame. 84 Porque quien quisiere poner a salvo su vida, la perderá; mas quien perdiere su vida por mí y por el Evangelio, éste la salvará. Pues, ¿qué provecho saca el hombre ganando el mundo entero, pero perdiéndose o perjudicándose a sí mismo? ¿Qué podrá dar un hombre a cambio de recuperar su alma? 85 Porque quien Cristo revela palmariamente su destino. Ya lo conoce, lo conoce desde siempre como Dios y en el misterio de su inteligencia humana desde Niño. Esta reflexión es su pensamiento dominante, un supremo abandono en la Voluntad de su Padre que ordenará los acontecimientos para que se cumpla lo que está escrito. La cruz de cada día es inevitable. O la llevas con garbo detrás de Él, negándote a ti mismo por amor a su Persona, o esta misma cruz, sin Fe, te hunde en desesperanza. 85 Consumes una vida sin vivirla por conseguir las cosas de este mundo. Cuando ya las crees tener no queda tiempo para disfrutarlas, además tu alma está embotada y en riesgo de perderse para siempre. ¿Qué vale lo que has ganado? Los restos de cuatro seres queridos, al cabo de pocos años, los he visto ocupar solamente una capacita en la esquina de una fosa del cementerio. Página 124 84 83
Slide 127: se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando viniere en su gloria y en la de su Padre y de los santos ángeles. Porque el Hijo del hombre ha de venir: y entonces dará en pago a cada cual conforme a sus actos. En verdad os digo que hay algunos de los que aquí están presentes que no gustarán la muerte sin que antes vean el Reino de Dios venido en poderío y al Hijo del hombre viniendo en su realeza”. Página 125
Slide 128: 5.09 Transfiguración en el Tabor. (Mt 17, 1-13; Lc 9, 28-36; Mc 9, 1-12) De seis a ocho días después, tomé a Pedro a Santiago y a Juan y subí con ellos a un monte elevado para orar. Y mientras estaba orando, me transfiguré en presencia de ellos. Cambió mi rostro que relumbraba como el sol y mis vestiduras se pararon blancas como la luz, centelleantes y relampagueantes, blancas en extremo, cuales ningún batanero sobre la tierra es capaz de blanquearlas así. Dos varones circundados de gloria me hablaban, eran Moisés y Elías, sobre el tránsito que Yo realizaría en Jerusalén. Pedro, Juan y Santiago estaban cargados de sueño; mas despertando vieron mi gloria y la de Moisés y Elías. Y cuando Moisés y Elías se retiraron díjome Pedro: “Señor, Maestro, que buena cosa es estarnos aquí; si quieres, haré aquí tres tiendas: una para Ti, una para Moisés y una para Elías”. Página 126
Slide 129: Pedro no sabía lo que decía, pues estaba fuera de sí por el espanto. Y estando todavía hablando, de pronto se formó una nube luminosa que los cubría y se llenaron de miedo. Y he aquí una voz salida de la nube que decía: “Este es mi Hijo querido, el Elegido, en quien me agradé, escuchadle”. 86 Mis discípulos cayeron sobre su rostro y se atemorizaron sobremanera. Mas Yo acercándome a ellos los toqué y dije: “Levantaos y no tengáis miedo”. Súbitamente, alzando sus ojos y echando una mirada enrededor, a nadie ya vieron sino solo a mí. Y mientras bajábamos del monte les ordené diciendo: “A nadie digáis la visión hasta que el Hijo del hombre hubiere resucitado de entre los muertos”. Ellos se callaron, guardando lo visto para sí y a nadie por aquellos días contaron nada de lo ocurrido. Mis discípulos se preguntaban qué era aquello de resucitar de entre los muertos. Y me interrogaron diciendo: “¿Por qué, pues, los escribas dicen que Elías ha de venir primero?” Yo les respondí: “Elías ciertamente, viniendo primero, restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del hombre que ha de padecer muchas cosas y ser menospreciado? Pues bien, os digo que Elías ya vino y no le reconocieron, antes hicieron de él cuanto quisieron, según está escrito de él”. Comprendieron entonces mis discípulos que les estaba hablando de Juan Bautista. Esta es la voz del Padre, del Padre del Verbo, de su Palabra. El Padre se agrada en su Hijo e invita a escucharle, a escuchar su Palabra hecha Hombre como nosotros, menos en el pecado, pero un Hombre que conoce al hombre porque tiene alma de hombre y carne de hombre. En el Bautismo, el Padre presentará a su Hijo tal y como ahora lo hace, pero aquí, el Padre dirá que este es su Elegido y además pide como Padre y como Dios que le escuchemos y esto, precisamente, amiga lectora o lector, es lo que hacemos, escuchar, en sagrado silencio, la Palabra de Dios leída según el mismo Cristo la viene susurrando a nuestro corazón. Página 127 86
Slide 130: 5.10 Curación del muchacho endemoniado. (Mt 17, 14-21; Mc 9, 13-29; Lc 9, 37-43) Ya al día siguiente, llegándonos al resto de los discípulos, vi gran gentío en torno de ellos. Y al punto todo aquel gentío, al verme, quedaron estupefactos, y viniendo hacia mí me saludaron. Les pregunté: “¿Qué es lo que discutís con ellos?” Uno de entre la gente me dijo: “Maestro, traje a Ti mi hijo, que tiene un espíritu malo y dondequiera que se apodera de él, le echa por tierra, y enseguida grita y le retuerce entre espumarajos y da diente con diente, y se pone rígido; y el demonio a duras penas se va de él, dejándole magullado. Y yo lo presenté a tus discípulos, rogándoles que lo echasen y no pudieron”. Página 128
Slide 131: Se echó a mis pies y gritando decía: “¡Señor compadécete de mi hijo, porque está lunático y padece de mala manera. Maestro, te ruego que mires a este hijo mío, porque es el único que tengo!” Le respondí diciendo: “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? Traédmelo acá”. Me lo trajeron y cuando le vi, al punto el espíritu le sacudió violentamente, y cayendo en tierra se revolcaba espumajeando. Y pregunté a su padre: “¿Cuánto tiempo hace que comenzó a estar así?” Me contestó el padre: “Desde la infancia; y muchas veces le echó ya en el fuego, ya en el agua, para hacerle perecer. Pero si algo puedes, socórrenos, compadecido de nosotros”. Le contesté: “¿Qué si puedes? Todo es posible al que cree”. Volvió a gritar diciendo: “¡¡Creo; socorre a mi fe, aunque sea poca!!” 87 Viendo que crecía el concurso de la gente, hablé con imperio al espíritu inmundo: “¡Espíritu mudo y sordo, Yo te lo mando: sal de él y no entres ya más en él!” Y dando gritos y sacudiéndole con extrema violencia, salió, y quedó el niño como muerto, de suerte que los más decían: “¡Ha muerto!” Mas, acercándome a él lo tomé de la mano, lo levanté y él se puso de pie y lo entregué a su padre. El muchacho quedó curado desde aquel instante. Y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Ya en casa me preguntaron mis discípulos: “¿Por qué nosotros no pudimos lanzarle?” Les dije: “Por vuestra poca fe. Porque en verdad os digo que si tuviereis fe como un granito de mostaza, diréis a éste monte: “Trasládate de aquí allá”, y se trasladará y nada os será imposible. Este linaje de demonios con nada puede salir, si no es con oración y ayuno”. 88 Patético grito de un padre que pide ayuda y ayuda para saber pedirla, que somete todas sus facultades a la voluntad, en virtud de la cual supera la falta de fe necesaria para demandar de Cristo el milagro aunque su razón dude. 88 El demonio existe aunque yo no lo crea. No veré al demonio, pero si puedo apreciar los efectos que produce sobre un endemoniado. Despreciar la reflexión sobre la realidad del demonio no me garantiza su inexistencia. Cuanto menos crea en él más cerca lo tengo. Página 129 87
Slide 132: 5.11 Subo a Jerusalén. (Mc 9, 30; Jn 7, 2-29) Se aproximaba la solemnidad de los judíos, la Escenopegia y dijeron mis hermanos: “Parte de aquí y dirígete a la Judea, para que también tus discípulos vean esas obras que haces. Porque nadie hace las obras ocultamente si quiere adquirir publicidad. Ya que estas cosas haces, manifiéstate al mundo”. Ni siquiera mis familiares creían en mí. Les dije, pues: “Mi tiempo todavía no ha llegado; vuestro tiempo siempre está a punto. No puede el mundo aborreceros, pero a mí me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son perversas. Vosotros subid a la fiesta; Yo no subo a esta fiesta, porque mi tiempo todavía no se ha cumplido”. Página 130
Slide 133: Me quedé en Galilea, pero cuando hubieron subido todos a la fiesta, entonces subí Yo también aunque de incógnito y así, pues, atravesé la Galilea sin que nadie lo supiese. Los judíos me buscaban durante la fiesta y decían: “¿Dónde está Aquel?” Y sobre mí había mucho murmureo en las turbas. Unos decían: “Es bueno”. Mas otros decían: “No, sino que embauca a la multitud”. Nadie, empero, hablaba de mí públicamente por miedo a los judíos. Cuando ya la fiesta estaba a la mitad subí al Templo y enseñaba. Se maravillaban los judíos diciendo: “¿Cómo Éste sabe de letras, sin haberlas aprendido?” Les respondí diciendo: “Mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me envió. Quien quisiere cumplir su Voluntad, conocerá si mi doctrina es de Dios o si Yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su cuenta, busca su propia gloria: mas quien busca la gloria del que le envió; éste es veraz y no hay en él injusticia. ¿Por ventura no tenéis la Ley que os dio Moisés? Y nadie de vosotros cumple la Ley. ¿Por qué tratáis de matarme?” Respondió la gente: “Endemoniado estás; ¿quién trata de matarte?” Les dije: “Una obra hice, y todos os maravilláis. Por eso Moisés os dio la circuncisión, no que provenga de Moisés, sino de los patriarcas, y en sábado circuncidáis a un hombre. Si la circuncisión recibe un hombre en sábado, para que no venga a menos la Ley de Moisés, ¿os encolerizáis Conmigo porque en sábado sané a todo hombre? No juzguéis por apariencias, sino juzgad juicio recto”. Decían, pues, algunos de los de Jerusalén: “¿No es Éste a quien tratan de matar? Pues ya veis si habla con libertad, y nadie le dice nada. ¿Es que por fin habrán conocido de veras los jefes que este es el Mesías? Pero Éste sabemos de dónde es; mas el Mesías, cuando venga, nadie sabe de dónde es”. Clamé, en el Templo, diciendo: “¡Conque me conocéis a mí y sabéis de dónde soy…! Pues no he venido de mí mismo, sino que Otro es, real y verdadero, quien me envió, a quien vosotros no conocéis. Yo le conozco, porque de el procede mi existencia y Él me envió”. Página 131
Slide 134: 5.12 Intentan los judíos apoderarse de mí. (Jn 7, 30-53) Buscaban como apresarme; mas nadie me echó mano, pues todavía no había llegado mi hora. De la multitud, muchos creyeron en mí, y decían: “El Mesías, cuando venga, ¿acaso obrará más señales de las que Éste obró?” Oyeron los fariseos a la gente repetir por lo bajo esas cosas sobre mí, y despacharon los sumos sacerdotes y los fariseos alguaciles para prenderme. Les dije, pues: “Un poco de tiempo todavía estoy con vosotros, y me voy al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis, y a dónde Yo estoy vosotros no podéis venir”. Al oír esto se dijeron los judíos unos a otros: “¿Adónde se va a ir Éste, que nosotros no lo hallaremos? ¿Por ventura se va a ir a la dispersión de los gentiles para enseñar a los gentiles? ¿Qué es esto que ha dicho: “Me buscaréis y no me hallaréis, y donde Yo estoy, vosotros no podéis venir?” El último día, el mayor de la fiesta, me dirigí a la gente a voces, diciendo: “¡Quien tiene sed, venga a mí y beba. Quien cree en mí, como dijo la Escritura, manarán de sus entrañas ríos de agua viva!” 89 Esto dije del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en mí. Porque todavía no había Espíritu, por cuanto Yo no había sido aún glorificado. Algunos, pues, de la turba oídas estas palabras, decían: “Este es verdaderamente el Profeta” Otros decían: Quien tenga sed de justicia, de amor, de esperanza, quien busque saciarse de la belleza, de la bondad, de la paz y la felicidad en el amar y ser amado, sin medida ni tiempo, venga a Cristo y encontrará la Fuente de todo bien más allá de lo imaginable. Beber de Cristo su palabra que convertirá la nuestra en ríos de agua viva para bienaventuranza de quien te escucha, para bienaventuranza tuya y mía, amiga lectora o lector. Página 132 89
Slide 135: “Este es el Mesías”. Mas algunos decían: “¿Pues acaso el Mesías viene de Galilea? ¿No dijo la Escritura que: “De la descendencia de David, y de la aldea de Belén, donde estaba David, viene el Mesías?” Se originó, pues, escisión en el pueblo a causa de mí. Y alguno de entre ellos querían prenderme, mas nadie echó mano sobre mí. Vinieron, pues, los alguaciles a los sumos sacerdotes y fariseos, los cuales les dijeron: “¿Por qué no le habéis traído?” Respondieron los alguaciles: “Jamás hombre habló así, como este hombre”. Dijeron los fariseos: “¿Qué? ¿También vosotros habéis sido embaucados? ¿Por ventura, alguno creyó en el entre los jefes o entre los fariseos? Pero esa turba, que no conoce la Ley, son unos malditos”. Díceles Nicodemo, el que antes había venido a mí; que era uno de ellos: “¿Por ventura, nuestra Ley condena al reo si primero no oye su declaración y viene en conocimiento de lo que hizo?” Respondieron y le dijeron: “¿Acaso también tú eres de Galilea? Investiga, y verás que de Galilea, no surge ningún profeta” Y se marcharon cada uno a su casa. Página 133
Slide 136: 5.13 La mujer adúltera. (Jn 8, 1-11) Abandoné la ciudad y me fui al monte de los Olivos. Al amanecer me presenté otra vez en el Templo y todo el pueblo vino a mí y Yo les enseñaba. Los escribas y fariseos traen a una mujer sorprendida en adulterio y habiéndola puesta en medio, me dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. En la Ley, Moisés nos mandó que a semejantes mujeres las apedreásemos; Tú, pues, ¿qué dices?” 90 Esto decían tentándome, para tener de qué acusarme. Yo, inclinándome hacia el suelo, escribía con el dedo en la tierra. Mas como ellos persistiesen preguntándome, me erguí y les dije: “Quien de vosotros esté sin pecado, sea el primero en apedrearla”. Mejor es ser juzgado por Dios que por los hombres. El Hijo de Dios vuelve a ser tentado por Satanás que se valdrá de sus hijos para poner a prueba la Justicia y la Misericordia divinas. Si Jesús optaba por salvar la vida de esta mujer se ponía de frente a la Ley de Moisés. Si por el contrario se inclina hacia la aplicación de la Ley ¿dónde queda su bondad y misericordia con los pecadores? “Aquel que se considere sin pecado comience la lapidación”. Ante la divina mirada del que conoce la conciencia de cada persona, aquellos hombres, sin misericordia, se ven con toda la perversidad del alma a la vista de los demás, se avergüenzan de su desnudez moral y comienzan a alejarse los más viejos en años y maldad, después todos. Página 134 90
Slide 137: E inclinándome de nuevo hacia el suelo volví a escribir en la tierra. Ellos, como esto oyeron, se fueron retirando uno a uno, comenzando por los más viejos; y quedamos solos la mujer de pie en medio y Yo sentado. Alcé la cabeza y le dije: “Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te condenó?” Ella contestó: “Nadie, Señor”. Y le dije: “Tampoco Yo te condeno: anda, y desde ahora no peques más”.91 Se marcharon todos y quedaron solas la Misericordia y la Miseria. Jesús absuelve como Dios y no como los hombres, absuelve sin humillar porque respeta la dignidad del ser humano por muy grave que sea su pecado. Página 135 91
Slide 138: 5.14 Doy testimonio de mí mismo. (Jn 8, 12-20) De nuevo les hablé a la gente diciendo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no tema caminar en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Contestaron los fariseos: “Tú das testimonio de Ti mismo; tu testimonio no es verídico”. Les dije: “Aunque Yo de testimonio de mí mismo, mi testimonio es verídico, porque sé de dónde vine y adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; Yo no juzgo a nadie. Y aun cuando Yo juzgue, mi juicio es conforme a verdad; porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre, que me envió. 92 Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas hace fe. Yo soy quien doy testimonio de mí mismo, y también da testimonio de mí el Padre, que me envió”. Dícenme, pues: “¿Dónde está tu Padre?” Les respondí: “Ni me conocéis a mí ni tampoco a mi Padre; que si me conocierais a mí también a mi Padre conoceríais”. Estas palabras hablé en el gazofilacio, mientras enseñaba en el Templo; y nadie me prendió porque todavía no había llegado mi hora. Estas palabras no tienen matices. Tú y yo, amiga lectora o lector, entendemos el real sentido del texto. Cristo manifiesta que Él, no es solo, que es Él y el Padre que le ha enviado. Y si Yo soy Yo y el Padre que me ha enviado, no puedo manifestar que mi Persona es la Persona del Padre, porque Yo soy Yo y mi Padre es mi Padre, sin embargo, en clave de naturaleza o esencia divina, el Padre y Yo somos lo mismo. 92 Página 136
Slide 139: 5.15 “Adónde Yo voy, vosotros no podéis venir”.(Jn 8, 21-31) De nuevo les dije: “Yo me voy, y me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adónde Yo voy, vosotros no podéis venir”. Y ellos se preguntaban: “¿Por ventura se quitará la vida, pues dice: “Adónde Yo voy, vosotros no podéis venir?” Mas Yo les dije: “Vosotros sois de aquí abajo. Yo soy de allá arriba; vosotros sois de este mundo. Yo no soy de este mundo. 93 Os dije, pues, que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados”. Y me volvieron a preguntar: “¿Tú quién eres?” “Pues ni más ni menos, eso mismo que os vengo diciendo. Muchas cosas tengo que hablar y juzgar acerca de vosotros; pero el que me envió es veraz, y Yo, lo que oí de El, esto hablo al mundo”. No entendieron que les hablaba de mi Padre. Les dije, pues: “Cuando levantareis en alto al Hijo del hombre, entonces conoceréis que Yo soy y que de mí mismo nada hago, sino que, según me enseñó el Padre, eso hablo. Y el que me envió está Conmigo, y no me dejó solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada”. Muchos creyeron en mí, y a éstos que creyeron en mí les dije: “Si vosotros perseverareis en mi enseñanza, sois verdaderamente discípulos míos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.94 Estas palabras, tampoco tienen matices. Cristo es de un lugar que dice estar arriba, de donde ha venido, no es de este mundo. ¿Qué otra interpretación se le puede dar al texto? 94 93 Ser discípulo de Cristo es conocer la única verdad, la única que hace verdaderamente libre al hombre. Página 137
Slide 140: 5.16 Hijos del diablo. (Jn 8, 32-47) Unos fariseos tomaron la palabra diciendo: “Somos linaje de Abraham, y de nadie jamás hemos sido esclavos; ¿cómo dices Tú: “Seréis libres”?” “En verdad, en verdad os digo que todo el que obra el pecado, esclavo es del pecado. El esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo queda para siempre. Si, pues, el Hijo os diere libertad, seréis realmente libres. Bien sé que sois linaje de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi palabra no prende en vosotros. Lo que Yo vi cabe mi Padre, eso hablo; y vosotros, por vuestra parte, lo que oísteis de vuestro padre, eso hacéis”. “Nuestro padre es Abraham”. “Si hijos fuerais de Abraham, haríais las obras de Abraham; mas ahora pretendéis matarme, a mí que os he dicho la verdad, que oí de Dios; eso Abraham no lo hizo. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre”. “¡Nosotros no hemos nacido de fornicación; un solo Padre tenemos, Dios!” Página 138
Slide 141: “Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque Yo de Dios salí y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que el me envió. ¿Por qué no reconocéis mi habla? Porque no estáis en disposición de oír mis palabras. Vosotros tenéis por padre al diablo, y deseáis cumplir los deseos de vuestro padre. El era homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla la mentira, habla de su cosecha, porque es mentiroso y padre de la mentira. Mas a mí, por lo mismo que os digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me convence de pecado? Si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios”. 95 No ser de Dios no supone no ser de nadie, supone ser de Satanás. Si no se quiere ser hijo de Dios, se es, necesariamente, aunque no se quiera, hijo del diablo. El que no cree ya está condenado y no, desgraciadamente, experimentará su condena más allá de la muerte, no, no hay que esperar tanto. Aquí, en este vivir sin vivir gusta, porque lo quiere, de una agonía sin esperanza, de un ejercicio del desamor cuyo resultado es padecer y hacer padecer, no compadecerse y no aceptar la compasión. En cualquier caso, en segundos, con un “¡Dios mío, perdóname!” se gana el Corazón de un Padre que ha esperado toda una vida frustrada. 95 Página 139
Slide 142: 5.17 “Antes de que Abraham naciese Yo existo”. (Jn 8, 48-59) “¿No decimos nosotros que eres Tú samaritano y tienes demonio?” “Yo no tengo demonio, sino que honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis a mí. Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. En verdad os digo, si uno guardare mi palabra no verá la muerte eternamente”. “Ahora si hemos conocido que tienes demonio. Abraham murió, y también los profetas. ¡Y Tú dices: “Si uno guardare mi palabra, no gustará la muerte jamás”! ¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Abraham que murió? Y los profetas también murieron. ¿Quién presumes ser?” “Si Yo me glorifico a mí mismo, mi gloria es nada; mi Padre es quien me glorifica, el que vosotros decís ser vuestro Dios; y no le habéis conocido, mas Yo le conozco. Y si dijere que no le conozco, seré mentiroso como vosotros; pero le conozco y guardo su palabra. Abraham, vuestro padre, se regocijó con la esperanza de ver mi día; lo vio y se alegró”. “No tienes aún cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” “En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham viniese a ser, Yo soy”. 96 Tomaron piedras para arrojarlas sobre mí mas me oculté y salí del Templo. ¿Qué más se puede decir? Amiga lectora o lector, ¿no se entienden estas palabras? Cristo, un Hombre como tú y como yo, menos en el pecado, dice lo que estás leyendo, que es antes de que Abraham viniese a ser. ¿Qué te parece? Un Hombre que acredita sus palabras con hechos como jamás se habían visto desde la creación del mundo, dice existir más allá del tiempo. ¿Quién es este Hombre de carne y hueso, Hijo de una Mujer, María, Varón que salió de las purísimas entrañas de una Virgen? ¿Qué Hombre habló, habla o hablará con autoridad divina? ¿Qué más hay que leer, ver u oír para creer? ¿Cómo es posible que la razón humana ante esta maravillosa luz se mantenga voluntariamente en tinieblas? Amiga y amigo mío, en el ejercicio de mi profesión, en la práctica de la técnica, la lógica es el instrumento a utilizar como consecuencia de un sentido común que todo hombre tiene desde sus primeros años de existencia. La Fe no es producto de un sentimiento o de una enfermiza imaginación. La Fe es un don de Dios que se merece con la buena voluntad en la reflexión de lo que hasta ahora hemos leído. Hasta aquí, hay argumentos más que suficientes para tener una profunda conciencia e inteligencia plena de que estamos, para nuestra estupefacción, ante un relato de hechos humanos y divinos contados por el mismo Dios, el Dios en el que existo y me muevo, el Creador de lo que se ve y no se ve. Este Dios, como verás a continuación, amiga y amigo mío, también es un Dios Redentor y se llama Jesucristo. 96 Página 140
Slide 143: 5.18 El ciego de nacimiento. (Jn 9, 1-41) Al día siguiente, pasando vi a un hombre ciego de nacimiento. Y mis discípulos me preguntaron: “Maestro, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?” Respondí: “Ni pecó éste ni sus padres, sino que se habían de manifestar en él las obras de Dios. Es preciso que obre Yo las obras del que me envió, mientras es de día; viene la noche, en que nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, Luz soy del mundo”. Dicho esto, escupí en tierra, hice lodo con la saliva y le ungí con el lodo los ojos al ciego diciéndole: “Anda, lávate en la piscina de Siloé”. Fue, pues, y se lavó, y volvió con vista. Con esto los vecinos y los que antes le veían mendigar decían: “¿No es éste acaso el que estaba sentado y mendigaba?” Unos decían: “Es él”. Otros decían: “No, sino que es uno que se le parece”. Él decía: “Soy yo”. Decíanle, pues: Página 141
Slide 144: “¿Cómo, pues, te fueron abiertos los ojos?” Él respondió: “Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, y me ungió los ojos, y me dijo: “Ve a Siloé y lávate”; conque fui, y habiéndome lavado, recobré la vista”. 97 Y le dijeron: “¿Dónde está El?” Dice: “No lo sé”. Llevan a los fariseos al que había estado ciego. Era sábado el día que hice lodo y le abrí los ojos. De nuevo, pues, le preguntaron también los fariseos cómo había recobrado la vista. El les dijo: “Me puso barro sobre los ojos y me lavé, y veo”. Decían, pues, algunos de entre los fariseos: “Este hombre no viene de Dios, pues no guarda el sábado”. 98 Mas otros decían: “¿Cómo puede un hombre pecador obrar semejantes señales?” Y había escisión entre ellos. Dicen, pues, al ciego otra vez: “¿Tú que dices de el en cuanto que te abrió los ojos?” Él dijo: “Que es Profeta”. No creyeron, pues, los judíos acerca de él que era ciego y recobró la vista hasta que llamaron a los padres del mismo que había recobrado la vista, y les preguntaron diciendo: “¿Es éste vuestro hijo, que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?” Respondieron sus padres y dijeron: “Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; cómo ve ahora, no lo sabemos, o quién abrió sus ojos, nosotros no lo sabemos; preguntadle a él, edad tiene; él dirá de sí”. Esto dijeron sus padres, porque temían a los judíos; pues ya se habían concertado los judíos en que, si alguno me reconociera por Mesías, fuese expulsado de la sinagoga. Por esto dijeron sus padres: “Edad tiene; preguntadle a él”. Llamaron, pues, por segunda vez al hombre que había estado ciego, y le dijeron: “Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que este hombre es pecador”. A esto respondió él: “Si es pecador no lo sé; una cosa sé: que yo estaba ciego y ahora veo”. Dijéronle, pues: “¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?” Nació ciego y vivió ciego hasta encontrarse con Jesús. Dios puso su saliva en la tierra, hizo un poquito de lodo, untó los ojos del ciego de nacimiento, se lavó en la piscina de Siloé y comenzó a ver la luz por primera vez. Para Dios todo es posible. 98 Siento vergüenza ajena por el hecho de que puedan existir seres de mi raza, hombres, capaces de razonar con tan perversa ignorancia, una ignorancia voluntariamente querida. Un corazón enfermo por la maldad que entenebrece la razón. 97 Página 142
Slide 145: Les respondió: “Os lo dije ya, y no me escuchasteis; ¿a qué lo queréis oír de nuevo? ¿Acaso también vosotros queréis haceros discípulos suyos?” Le cargaron de denuestos y le dijeron: “¡Tú discípulo Suyo eres; nosotros, de Moisés somos discípulos! Nosotros sabemos que a Moisés le ha hablado Dios; mas este no sabemos de dónde es”. Respondió el hombre y les dijo: “En esto precisamente está lo extraño: que vosotros no sabéis de dónde es, y, no obstante, me abrió los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que, si uno honra a Dios y cumple su voluntad, a éste escucha. Nunca jamás se oyó decir que uno abriera los ojos de un ciego de nacimiento. Si este no viniera de Dios, no pudiera hacer nada”. Respondieron y le dijeron: “Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y tú nos das lecciones a nosotros?” Y le echaron fuera. Llegó a mis oídos que le habían echado afuera y encontrándome con él le dije: “¿Tú crees en el Hijo de Dios?” “¿Y quién es, Señor, para que crea en El?” “Le has visto, y el que habla contigo, el es”. 99 “Creo, Señor”. Postrándose, me adoró. Y dije a mis discípulos: “Para un juicio vine Yo a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos”. Cristo es el Mesías, el Hijo de Dios. Como Dios, se dará a conocer, de forma directa, a este joven. Antes, apreciamos que también se da a conocer, como el Mesías, a una mujer samaritana. Ambos le ven y le escuchan meridianamente. A este, le dirá Jesús: “Le has visto…”, a la samaritana le dirá: “Soy Yo, el que habla contigo…” Página 143 99
Slide 146: 5.19 y 5.20 Yo soy la Puerta. Yo soy el Buen Pastor. (Jn 10, 1-21) Y oyendo estas palabras algunos fariseos me dijeron: “¿Es que también nosotros estamos ciegos?” Les dije: “Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado, mas ahora decís: “Vemos”: vuestro pecado subsiste. En verdad, en verdad os digo, el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que salta por la otra parte, ese ladrón es y salteador; mas el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste el portero le abre, y las ovejas oyen su voz, y llama a sus ovejas cada una por su nombre, y las saca afuera. Cuando ha sacado afuera todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz; mas al extraño no le seguirán, antes huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. No entendieron ésta alegoría y les dije de nuevo: “En verdad, en verdad os digo que Yo soy la puerta de las ovejas. Página 144
Slide 147: Todos cuantos vinieron antes de mí, ladrones son y salteadores; mas no les escucharon las ovejas. Yo soy la puerta; quien entrare por mí será salvo, y entrará y saldrá, y hallará pasto. El ladrón no viene sino para robar, y matar, y destruir; Yo vine para que tengan vida y anden sobrados. Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor expone su vida por las ovejas; el que es asalariado y no pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y dispersa, porque es asalariado y no le importa de las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, y conozco las mías, y las mías me conocen, como me conoce mi Padre y Yo conozco a mi Padre; y doy mi vida por las ovejas. Y otras ovejas tengo que no son de este aprisco; éstas también tengo Yo que recoger, y oirán mi voz y vendrá a ser un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama mi Padre, porque Yo doy mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que Yo por mí mismo la doy. Poder tengo para darla y poder tengo para tomarla otra vez. Esta orden recibí de mi Padre”.100 Otra vez se originó escisión entre los judíos con motivo de éstas palabras. Y decían muchos de ellos: “Demonio tiene y disparata. ¿Para qué le escucháis?” Otros decían: “Esas palabras no son de endemoniado. ¿Es que un endemoniado puede abrir los ojos a los ciegos?” Amiga lectora o lector, estas palabras están dichas por un Hombre que sabe que tiene que dar la vida por sus ovejas, que nadie se la quita, que la da el por Sí mismo. Dice tener poder para darla y poder para recobrarla. ¿Quién es este Hombre? Dice que por esto el Padre le ama. Este Padre es el Dios creador del mundo. No habla de un padre terreno. Este Hombre, con antelación, conoce su destino, Sabe que va a morir en ignominiosa muerte de Cruz, como sabe que resucitará antes de que pasen tres días. ¿Quién, pues, es este Hombre que dice ser Hijo de Dios? Amiga mía, amigo mío, ¿será posible lo que tú y yo estamos entendiendo? ¿Será posible, Dios mío, que Tú mismo te hayas hecho Hombre sin dejar de ser Dios y hayas descendido a este mundo? 100 Página 145
Slide 148: 5.21 Predicción de mi Pasión y Resurrección. (Mt 17, 22-23; Mc 9, 30-31; Lc 9, 44-45) Mientras andábamos por Galilea, maravillándose todos por las cosas que hacía, instruía a mis discípulos diciéndoles: “Clavad vosotros en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre ha de ser entregado en manos de los hombres, y le darán la muerte; y después de muerto, al tercer día resucitará”. Mas ellos no entendían estas palabras, estaban cubiertas como un velo para ellos, de suerte que no alcanzaban su sentido; y tenían miedo de preguntarme sobre ellas quedando entristecidos sobremanera. Página 146
Slide 149: 5.22 La moneda en la boca del pez. (Mt 17, 24-27) Llegando a Cafarnaúm, se presentaron a Pedro los que cobraban los didracmas y dijeron: “¿Vuestro Maestro no paga los didracmas?” Dice: “Sí”. Y cuando entró en la casa, me adelanté a él diciendo: “¿Qué te parece Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran impuestos o tributos? ¿De sus propios hijos o de los extraños?” “De los extraños”. “Luego exentos están los hijos. Mas para que no los escandalicemos, vete al mar y echa el anzuelo, y al primer pez que saques, tómalo, y abriéndole la boca, hallarás un estater; tómalo y entrégalo a ellos por mí y por ti”. 101 ¿Qué te parece? ¿Qué mente humana puede conocer que en un pez hay una moneda antes de pescarlo? Si a mi me dicen que vaya al mar, eche un anzuelo y al primer pez que saque le abra la boca y allí encontraré una moneda, no le hubiera hecho caso. La Persona que me hiciera semejante petición ha de tener crédito divino, no puedo imaginarme en un hombre tal conocimiento. Página 147 101
Slide 150: 5.23 El mayor en el Reino de los cielos. (Mt 18, 1-5; Mc 9, 32-37; Lc 9, 46-48) En aquella sazón, estando en casa, se llegan a mí los discípulos y me preguntan: “¿Quién, pues, es mayor en el Reino de los cielos?” Y es que entró en ellos un pensamiento sobre quien de ellos sería el mayor. Conociendo el pensamiento de su corazón les pregunté: “¿Sobre qué altercabais en el camino?” Ellos callaban. Es que en el camino habían altercado unos con otros sobre quién era el mayor. Mas Yo les dije: “Si alguno quiere ser el primero, ha de ser el último de todos y criado de todos. Porque el que es más pequeño entre vosotros, éste es grande”. Llamé a mí a un niño, lo tomé de la mano y lo coloqué en medio de ellos y después de abrazarle, les dije: “En verdad, en verdad os digo, si no os tornareis e hiciereis como los niños, no entrareis en le Reino de los cielos. Así, pues, el que se hiciere pequeño como éste niño, éste es mayor en el Reino de los cielos. Y quien recibiere a uno de tales niños en mi Nombre, a mí me recibe. Y quien me recibe a mí, no me recibe a mí, sino al que me envió”. 102 Estas palabras tienen el sentido que tienen. Recuperar la inocencia no está al alcance del hombre de mundo, hay que pedirla. El Padre Dios, siempre la da a quien se la pide. Nos hacemos niños para entender el Reino de Dios o no lo entenderemos nunca. Página 148 102

   
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